Santa Cruz de Tenerife
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Múltiples huellas de un pasado franquista

Hoy se cumplen 32 años de la muerte de Franco. Santa Cruz es una de las urbes españolas donde permanecen más restos del régimen que gobernó el país durante casi 40 años y cuatro ópticas desde la izquierda analizan las razones.
20/nov/07 07:35
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MÉNDEZ/MARTÍN, Tenerife

Hoy se cumplen 32 años de la muerte del general Francisco Franco, que instauró la dictadura tras la Guerra Civil y gobernó España durante casi 40 años. Santa Cruz es una de las ciudades que más huellas del anterior régimen conservan. Para conocer las razones, EL DÍA estableció un análisis desde cuatro ópticas distintas, pero todas de izquierda y del bando perdedor, que acaba de recibir "con alegría y afán de justicia, que nunca de venganza" la noticia de la puesta en marcha de la Ley de la Memoria Histórica.

Protagonizaron este encuentro Mercedes Schwartz y Mercedes Pérez Schwartz, hija y nieta del último alcalde republicano, José Carlos Schwartz, además de Alfredo Mederos, catedrático de Química e investigador de la represión en Canarias, y Francisco Tovar, militante de izquierdas que pasó por la cárcel de Carabanchel, y ex concejal socialista.

Todos coincidieron en que Santa Cruz está entre las ciudades españolas con más huellas del franquismo y las razones serían desde la herencia recibida por un grupo minoritario, pero perteneciente a las clases con mayor poder económico y social, hasta la violencia de los nostálgicos que en los años de la transición política frenaron la intención inicial de cambiar los nombres de las calles.

Alfredo Mederos abogó por "darle la palabra a José Antonio Rial, que explica en su experiencia sobre la prisión de Fyffes que Santa Cruz era una ciudad de gran tradición liberal, pero la imposición del terror por parte de los sublevados fue minando la resistencia de quienes no imaginaban que pudiera existir un grupo de cómplices de los militares, entre ellos los falangistas, que no dudaron en fusilar, arrojar al mar desde las prisiones flotantes o hacer desaparecer a los que consideraban enemigos. Fue una represión brutal, inusitada, en la cual se llegaba a poner a la gente en libertad para volverla a detener usando el terror psicológico y la humillación del vencido".

Mercedes Schwartz apunta que "tenía ocho años cuando detuvieron a mi padre. Le hacían cargar una carretilla de piedras, a él que era abogado, y acababa el día destrozado físicamente". Ni a Schwartz ni a otros ilustres como el abogado portuense Luis Rodríguez Figueroa "les perdonó nunca la burguesía que traicionaran a su clase poniéndose al lado de los obreros. De ahí la represión especialmente brutal con ellos", añadió Mederos.

La nieta de Schwartz apunta que "se cebaron con ellos porque habían defendido a los trabajadores después de los sucesos de Hermigua. A otros profesionales liberales que no asesinaron, los purgaron como a los funcionarios".

Francisco Tovar señaló que "éste es un fenómeno propio de Santa Cruz y de algún otro pueblo menor en las Islas. En las primeras elecciones yo estaba en UPC, que sacó seis concejales y me tocó vivir de manera muy directa el primer intento. Era verano, en el entorno de la conmemoración del 18 de Julio, no recuerdo si del 79 o del 80, unos años muy complicados, cuando se convocó ese pleno para cambiar el nombre de las calles. Allí se presentaron unos 200 falangistas uniformados que tomaron el salón de plenos y obligaron a suspender la sesión. Pasamos miedo. Hermoso salió por la puerta de atrás e, incluso, me tuve que refugiar en el Gobierno Civil. A Hermoso ya no se le pudo sugerir más lo del cambio de nombres y en el imaginario colectivo se instaló la idea, fomentada por el grupo de gobierno, de que no era posible por las molestias a causar y lo caro que saldría, además de apelar a la historia que no se podía borrar. Y no se quiere borrarla, pero la memoria no está vinculada a los honores en el callejero. Y otra idea recurrente es que siempre se llamaron así, algo que no es cierto porque, por ejemplo, las dedicadas a generales golpistas en la zona de Salamanca fueron Libertad, Igualdad y Fraternidad o 18 de Julio, la actual Juan Pablo II, Concordia y luego República".

Tovar añadió que "se trata de un argumento construido sobre el miedo que abandera un cierto franquismo enquistado en la sociedad. El sustento ideológico de Coalición Canaria en este ámbito es muy débil y se trata de ideas tan peregrinas como que la historia está en el callejero. Repitiendo eso durante años se han hecho concejales".

Alfredo Mederos se preguntó en voz alta si "una democracia puede estar sana cuando hay miedo a un grupo de extrema derecha". Mercedes, hija, señaló que "el miedo en la gente existe porque ahí está el recuerdo" y Tovar argumentó que "ésta es una generación de políticos que no tiene por qué tener ese miedo". Mercedes, madre, fue concluyente al asegurar que "casi todos son hijos o nietos de los que ganaron la Guerra Civil".

Francisco Tovar añadió que "en el mandato anterior CC no necesitaba como ahora el apoyo de un PP, que es el reducto ideológico del franquismo, aunque ya no lo reivindique. Y en Coalición Canaria, algunos, no todos, están por el cambio y se llegó al consenso sobre la necesidad del mismo, aunque luego se enfrió el asunto. Ahora se ha hecho con buen criterio una Ley de la Memoria Histórica que exige la necesidad de resolverlo, sin más debate. La Ley dice que las administraciones públicas deberán tomar las medidas oportunas para la retirada de la simbología que exalte la Guerra Civil, la Dictadura o la Transición. Está aprobado por el Congreso y ahora hay que superar la identificación de la ciudad con el franquismo. Porque hay quien tiene el nombre de una calle por sus méritos, aunque estuviera relacionado con el régimen".

Alfredo Mederos aportó la idea de que "el general Mola, que tiene aquí una avenida, envió a los implicados las directrices del complot en febrero del 36. Sabían que la mayoría de la población estaba con la República y sólo podían imponerse a través de la fuerza más extrema. Mola mandaba a actuar con energía contra las personas más representativas del Frente Popular o las organizaciones sindicales, así como cualquiera contrario al movimiento, con castigos ejemplares para paralizar cualquier respuesta. Implantaron el terror y ya en uno de los primeros bandos militares se decía que cualquier ataque a las fuerzas del Ejército sería respondido con la máxima contundencia y por cada víctima serían fusiladas cinco personas y voladas las casas donde se encontrara a alguien escondido. Lo único aceptable era la adhesión al nuevo régimen que planificó y organizó la represión, no sólo a dirigentes políticos o sindicales sino a simples obreros o jornaleros. Y estaba la idea de reeducar por el trabajo forzado y si no se conseguía, optar por la desaparición".

También hubo cierta "ingenuidad o confianza. A mi abuelo le avisaron antes y tenía donde esconderse, pero decía que no había hecho nada", afirmó Mercedes Pérez Schwartz para añadir que "los jóvenes no conocieron el franquismo ni física ni intelectualmente. Ahora hay que cumplir la nueva ley y eso corresponde a los ayuntamientos o a los tribunales. Muchísimos desaparecidos y sus familias merecen el mínimo respeto". Tovar resumió que "la sociedad de Santa Cruz recibió un impacto terrible con la represión desmesurada en una ciudad con un conflicto social de bajo nivel. Hoy sigue existiendo un reducto de franquismo social".

Coincidieron los contertulios al señalar que "la iglesia ha provocado con la reciente beatificación masiva de mártires porque no es de recibo atender sólo a las víctimas de un bando". Reconocieron que "hay dos Españas y precisamente la intención de estas leyes es cerrar las heridas, no abrirlas, para que la Guerra Civil quede de verdad en los libros de historia, dejarla atrás y con ella los restos del siglo XX", en palabras de Tovar.

Mederos cerró con una reflexión: "El cambio climático y el desarrollo sostenible son ahora mis grandes preocupaciones, pero no puedo olvidar mi compromiso personal para paliar el trato diferente a las víctimas de los dos bandos. Las heridas de la Guerra Civil sólo se cerrarán cuando se haga justicia. No se buscan culpables".

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