Venezuela

ÁNGEL NAZCO G.

El Día de la Juventud

7/dic/07 01:10
Edición impresa .

El pasado domingo, 2 de diciembre, la juventud venezolana, los estudiantes, volvieron a la batalla una vez más. Desde hacía varios meses, venían discutiendo en las aulas, debatiendo en los medios de comunicación y luchando en las calles. Estudiantes, en su mayoría, compartidos en bandos que apoyaban al oficialísimo o a la oposición, volvieron a jugar un papel protagonista en la historia de Venezuela. Algunos de ellos, lamentablemente, perdieron su vida por sus ideas, por su patria.

El Día de la Juventud conmemora en Venezuela la batalla librada en La Victoria, Estado Aragua, el 12 de febrero de 1814, entre el ejército patriótico, comandado por José Félix Ribas, formado en parte por universitarios y seminaristas, y las tropas realistas al mando de Morales, con el sanguinario Boves, de origen asturiano, como punta de lanza de las mismas.

Después de varios años de lucha, Caracas había ofrecido la sangre de sus hijos al vampiro de la guerra. Ahora, el reclamo de la patria en peligro clamaba por su más cara esperanza: los estudiantes de su Universidad.

En pleno campo de batalla, antes del primer tiro, antes de iniciarse el sonido de las espadas, Ribas arengó a sus muchachos: "¡Soldados! He ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos pero aún así me parece escaso para disputarnos la victoria? Defenderéis del furor de los tiranos, la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria, mostradle vuestra omnipotencia. En esta jornada que ha de ser memorable ni aún podemos optar entre vencer o morir: ¡Necesario es vencer?!".

El combate se mantuvo todo el día, en una lucha espantosa y frenética, sin tregua, piedad ni perdón. Los estudiantes lucharon, ofrecieron su vida, en medio del fragor de la batalla, enardecidos por el olor a pólvora, a sangre y el amor a la patria. Dice Eduardo Blanco en su "Venezuela heroica": "Mi capitán -exclama un muchacho a quien la vida lo abandona- que sepa todo el batallón que no he dado un paso atrás".

Cuando la batalla desfallecía, llegó Campo Elías, un español a las órdenes de Bolívar, en auxilio de la juventud que luchaba en La Victoria. Boves, en otra reciente batalla, había pasado a cuchillo a tres mil hombres del ejército de Campo Elías, pero éste logró organizar a doscientos soldados y acudir en apoyo de Ribas. Campo Elías, aún siendo español, guardaba mucho odio en su alma hacia los suyos, lo que lo llevó a expresar aquella trágica frase: "Después de que los haya degollado a todos, me quitaré la vida para que así no quede uno de mi raza".

La victoria de ese día, de José Félix Ribas, Campo Elías y otros próceres de la independencia, dejó miles de cuerpos regados en los campos de La Victoria, entre ellos, muchos con caras de adolescentes, quienes entregaron su sangre y su vida por la independencia de su patria.

Quiero hacer honor y elogiar la actitud asumida por la juventud venezolana, por los estudiantes, en estos difíciles momentos que vive el país. No quiero referirme a su ideología, a un determinado sector, sino a todos ellos. Supieron asumir su rol, y mostrarnos cómo emerge del fragor de la lucha el nuevo liderazgo; liderazgo llamado a conducir a Venezuela en un futuro próximo.

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