Consejos gratis a Juan Fernando López Aguilar
De entrada, confieso que, aunque su trayectoria como político no me dice nada y su forma de expresarse me cabrea, Juan Fernando López Aguilar me cae en otros aspectos bastante bien. Sé que es frívolo subjetivar las cosas pero no puedo olvidar, y agradecer, las cotidianas sonrisas, a veces carcajadas, que nos proporcionaron sus magníficas viñetas en prensa, allá por los años 80. No puedo por menos que sentir simpatía también hacia alguien que canta y toca la guitarra. La música une y humaniza. También me gusta que sea uno de los pocos políticos, quizá el único relevante, que de joven recorrió como ciudadano de a pie, en sus vacaciones, todas las islas de nuestro Archipiélago, supongo que con su guitarra a cuestas. Y en todas, probablemente, (espero que en Tenerife también), se echó su par de copas y pasó sus buenos ratos o pequeños tenderetes. Estas experiencias no son secundarias: crean sensibilidad regional. En sí ese mismo hábito, para mí sano, del copeteo moderado, humaniza y en parte diluye su imagen de empollón y "pitagorín" alejado del común de los mortales.
Digo todo esto para patentizar que este artículo no emana de una antipatía personal sino de mi deseo de que, en esta tierra necesitada de que todos sus líderes mejoren, el Sr. Aguilar evolucione en beneficio de la colectividad. No tengo mucha fe en que lo haga pero por intentarlo no pasa nada. Comienzo pues:
Se le ve a usted atrapado en la duda no resuelta de si su vanidad y ambiciones personales son lo primero (son, en suma su leitmotiv) o, por el contrario, lo primero es, o va a ser, el deseo profundo de resolver los principales problemas y aclarar las (hoy sombrías) perspectivas de futuro de nuestra sociedad.
Debe usted reflexionar sobre el hecho de que resulta feísimo, y no sumará votos sino que los perderá, haciendo de Zaplana o de Acebes, en el sentido de mostrar, sistemáticamente, tanto resentimiento por no haber logrado gobernar. Esto, por desgracia, no es nuevo en el PSC. En realidad, la inquina atávica del PSC hacia ATI (luego CC) no ha dimanado tanto de discrepancias políticas como del hecho de que a partir de 1987 (en que Segura perdió el Cabildo tinerfeño a manos de Adán) el PSC fue descabalgado, golpe a golpe, del gobierno de todas las instituciones importantes de Canarias.
En cualquier caso, es, entre otros, en estos terrenos de excesiva imbricación del poder político con la banca, con las grandes constructoras y con las empresas energéticas en los que el candidato Aguilar debió y no lo hizo, porque su discurso fue muy vago en su campaña al enumerar alternativas y decisiones concretas y pormenorizadas que marcaran distancias con las adoptadas a través de los años por los sucesivos gobiernos de CC-PP y por casi todos los ayuntamientos, incluyendo los regidos por el PSC.
Don Juan Fernando debe convencerse de que uno no es menos español, ni se convierte en filo independentista al plantear la necesidad (tarde es, pero mejor tarde que nunca) de un control "drástico" del poblamiento y de los flujos de población en Canarias. No es el momento de extenderme en esto sino de meramente afirmar que este asunto no es, no debe ser, una cuestión política ni ideológica, sino una necesidad apremiante.
La educación primaria y secundaria es Sr. López Aguilar fundamental para el presente y el futuro de un país. Ofende a mi inteligencia creer que una persona con su base intelectual se trague realmente (por mucho que lo ciegue su lealtad partidista) la postura oficial de su partido respecto a lo que fue la Logse y es la Loe. Y si no es así (es decir, si no comulga interiormente con esas suicidas ruedas de molino), ¿me quiere explicar por qué no ha instado en todos sus años como diputado la modificación de esta ley? ¿Ha leído usted el panfleto antipedagógico del catedrático Ricardo Moreno Castillo? ¿Ha leído la carta a Mercedes Cabrera de este mismo profesor (votante del PSOE que, descorazonado, se ha unido ahora con sobrados motivos a la UPD de Rosa Díez y Savater)?
Por último, una cuestión más bien de imagen, aunque no tanto, porque quizá denote una soberbia excesiva que debe moderar. Mire, Juan Fernando. No le beneficia nada hablar siempre con tomo dogmático, profesoral y "ex cathedra". No sé si a usted esto le viene de joven o ha sido una deformación profesional adquirida a posteriori, en la Península quizá. ¿Por "complejo"? ¡Yo qué se! Ni sé si en su vida particular usted también habla así.
Emilio de Fez
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