EFE, Buenos Aires
Cristina Fernández asumió ayer la presidencia de Argentina con promesas de "profundizar el cambio" iniciado por Néstor Kirchner, reproches a Uruguay por el conflicto bilateral por una papelera y una reclamación al Reino Unido para que negocie la soberanía de las Islas Malvinas.
Al dirigirse a la Asamblea Legislativa tras recibir la banda y el bastón presidencial de manos de su esposo, el presidente saliente Néstor Kirchner, la jefa del Estado también abogó por que "Dios ilumine" al gobernante de Colombia, Álvaro Uribe, para poner punto final a la tragedia de Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC en 2002, y de otros 44 rehenes de esa guerrilla.
Con un vestido de color crema, una chaqueta a tono y el cabello suelto, Fernández fue recibida con una lluvia de papeles y una estruendosa ovación al entrar en la sede del Parlamento en presencia de nueve presidentes latinoamericanos y del Príncipe Felipe.
Tras dos minutos de aplausos, la hasta ayer primera dama juró su cargo y recibió la banda y el bastón presidencial de manos de su esposo, con quien se fundió luego en un abrazo.
Su discurso, de unos 45 minutos, tuvo su momento de mayor tensión cuando, después de agradecer la presencia del presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, endosó a Uruguay el origen del conflicto por la instalación en ese país de una papelera en un río fronterizo.
"Quiero decirle que no tendrá en mí ni un solo gesto que profundice nuestras diferencias", destacó Fernández dirigiendo su mirada al sitio donde se encontraba Vázquez.
"Pero también que esta situación que hoy atravesamos no es imputable a Argentina, porque lo cierto es que nos hemos presentado ante la Corte de Justicia de La Haya porque Uruguay ha violado el tratado del río Uruguay al instalar la papelera sin el consentimiento de nuestro país", dijo con gesto serio.
También elevó su tono al reafirmar la reclamación "irrenunciable e indeclinable" de su país por la soberanía de las islas Malvinas, después de lo cual pidió al Reino Unido, al que llamó "país ocupante", que acepte renegociar la soberanía del archipiélago que fue motivo de una guerra en 1982.
La primera presidenta argentina elegida por el voto popular dedicó buena parte de su discurso a elogiar la gestión de Néstor Kirchner, quien a su juicio "pudo revertir la frustración, el fracaso y la sensación de que no se podía" cuando asumió el gobierno, en mayo de 2003. En ese sentido, enumeró los avances en la lucha contra la pobreza y la indigencia.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD