JORNADA, S/C de Tenerife
Moisés Hernández (La Victoria de Acentejo) es el presidente del nuevo Lumican Santa Cruz, un club formado con la urgencia del último momento y cuando se hallaba a punto de desaparecer. Después de una temporada (2006-07) compitiendo únicamente en juveniles, la histórica institución capitalina celebró los fastos del 50 aniversario amenazada por el desvanecimiento y el cese de la actividad deportiva. En ese momento, a finales del verano pasado, apareció el mecenas salvador. Ahora, Moisés Hernández se enfrenta a la realidad de sobrevivir con múltiples carencias.
-¿Cuál fue la última alegría que le dio el club?
-Precisamente hoy (ayer para el lector) Lumican nos renovó el contrato de patrocinio para la próxima temporada.
-¿Cuál es su objetivo prioritario?
-La base. Siempre me ha gustado alejar a la gente joven de la calle. Con mis hijos llevo 15 ó 16 años de colegio en colegio y no me ha pesado. Por eso hago un llamamiento a los padres para que se impliquen más con hijos, por que los niños les gusta verlos en la grada.
-¿Qué otros directivos posee?
-Fernando Morales, que ahora mismo no está acudiendo, porque ha tenido un problemita de salud; se halla bajo control médico y alejado de situaciones estresantes. Pero es un hombre que en el verano pasado se vio solo. Y me pidió ayuda. En aquel momento, yo no estaba por la labor. Pero cuando percibí que la situación del Santa Cruz era grave, decidí hacerme cargo de la presidencia para trabajar con más libertad.
-¿Cuánto influyeron sus hijos en aquella decisión?
-Mucho. Oliver se había quedado sin equipo. En Primera, con el Victoria, no podía luchar y esa circunstancia me obligó a dar el paso.
-Pero usted no es un novato en labores de gestión, ¿verdad?
-Antes estuve con Miguel Ángel Rojas cinco años como vicepresidente. En la temporada 2006-07 llegué al Victoria, porque mis hijos se fueron para arriba. Aunque con anterioridad, conseguí que un amigo mío le dejara un dinero al Santa Cruz de categoría Juvenil.
-¿Con quién se identifica más, con el Victoria o con el Santa Cruz?
-Quiero que el Victoria gane porque mi otro hijo, Shane, está arriba, pero mi ilusión es que el Santa Cruz no desaparezca.
-¿Eso le obliga a planificar desde ahora?
-Sí. Pero necesitamos más apoyo. En las luchadas del Torneo Faro de Maspalomas estuve hablando con Pedro González, coordinador de Deportes del Ayuntamiento de Santa Cruz. Me pidió monitores y se los ofrecí. Lo vi con intención de volver a trabajar la base como se hacía antaño en la capital. Eso nos ayudaría a sacar cantera, porque en ese aspecto estamos bastante pobres ahora. Pero necesito mover hilos para que todos se involucren con el Santa Cruz con vistas a la próxima temporada.
-En el año en curso, ¿con qué se conforma?
-Con darles una gratificación a los chicos en Navidad, siempre dentro de nuestras escasas posibilidades. No tenemos que hacer frente a grandes fichas, pero sí queremos que todos cobren algo.
-Aparte de Lumican, ¿quién le echa una mano?
-Deportes Salud nos donó la ropa de brega
-Farragú me ha prometido ayuda. Me ha dicho que desea celebrar algún encuentro del Victoria en el terrero Perico Perdomo. Porque el Santa Cruz le ha facilitado nuestro terrero para entrenar. De hecho, en el campo de luchas hay un cartel de sus empresas. Y José Miguel colabora con la mayoría de los equipos. Eso nadie se lo puede negar.
-A ustedes les unen lazos familiares, ¿verdad?
-Sí. Somos primos. Y estamos viendo la posibilidad de elaborar un convenio para el próximo año que le permita al Santa Cruz beneficiarse de los luchadores que no tienen sitio en el Victoria. Porque nosotros sólo queremos hacer un equipo de Tercera un poco más competitivo que el actual.
-¿Por qué tan pocas expectativas?
-Porque este año empezamos tarde. No tuvimos tiempo para más. Pero los chicos están trabajando con ilusión. La prueba está en que hemos ganado dos luchas y ha sido un premio para todos, tanto para la directiva como para los luchadores. Con esto quiero decir que el Santa Cruz es de todos y que el "Perico Perdomo" es un foro de lucha canaria.
-¿Con qué Santa Cruz se encontró?
-Con un club a punto de arrojar la toalla. Fernando Morales estaba desanimado y se había corrido la voz de que el equipo no salía. Pero en un fin de semana formé la plantilla. Al puntal, Zebenzuí Martín, lo había contratado Fernando, pero el resto lo cerré entre un viernes y un lunes. Eso fue así.
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