EL DÍA, S/C de Tenerife
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria ha condenado a un total de 59 años y ocho meses a Malek M.S. al considerarlo culpable de tres delitos de violación, dos intentos de agresión sexual y varios delitos de lesiones, detención ilegal y coacción. Además, el acusado tendrá que hacer frente al pago de 30.000 euros en concepto de responsabilidad civil a su primera víctima, de 40.000 a la segunda, que es menor de edad, y de 12.000 a las tres restantes.
El Tribunal ha considerado probado que en enero de 2005 el procesado abordó por la espalda en plena calle y golpeó con un palo en la cabeza a N.B.C. para, a continuación, violarla.
Unos días más tarde, de nuevo sorprendió por la espalda a un niña de 13 años que esperaba el ascensor a la entrada del edificio en el que vivía y, amenazándola con un destornillador, la arrastró a la azotea, en donde la obligó a que le realizara una felación mientras él le introducía uno de sus dedos en la vagina. Tras eyacular la metió en un cuarto y le dijo que se quedara allí.
Violaciones seguidas
Esa misma tarde, el acusado entró en otro céntrico edificio y de nuevo abordó a otra menor que se encontraba esperando el ascensor; al subir, la obligó a ir hasta el piso 21, en donde nada más llegar la empujó hacia el suelo y le tapó la boca. Sin embargo, la niña fingió un desmayo y el acusado, tal vez por miedo, se dio a la fuga sin llegar a consumar la agresión.
Algo más de una semana después, de nuevo Malek M.S. entró en un edificio y entabló conversación con I.G.A. mientras esperaban el ascensor hasta que se abalanzó sobre ella y, amenazándola con un cuchillo la trasladó hasta el cuarto de contadores donde la desnudó, le tapó la boca con un trapo y abusó de ella hasta eyacular. Al finalizar la violación, y aún con el cuchillo en la mano, se hizo con el dinero de su cartera y con su teléfono móvil.
Durante el desarrollo del juicio oral, el acusado fue expulsado a los pocos instantes de que empezara la vista después de que intentara agredir a un fotógrafo y no mantuviera las formas, pese a que el juez le advirtió de que continuaría el procedimiento sin su presencia.
Además, se negó a contestar a ninguna pregunta debido a la presencia de los medios de comunicación; sin embargo, a través de su defensa reconoció una de las violaciones y negó las demás, bien diciendo que habían sido relaciones sexuales consentidas o bien negando que se hubiera producido ningún tipo de relación.
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