E s habitual por estas fechas echar la vista atrás y recorrer en poco tiempo lo que ha sucedido a lo largo de los últimos 365 días. Vemos imágenes sobre los acontecimientos que han sucedido en los diferentes ámbitos del quehacer diario, leemos artículos con lo más destacado de nuestro entorno y hasta nos entretenemos escuchando las anécdotas que sucedieron a lo largo de este tiempo como la caída de mi amigo Nacho Feliciano en la cabina de Radio El Día en el Santiago Martín mientras narraba una espectacular canasta de Barbour.
Nada original será entonces la lectura de esta Enredadera, pero es lo que toca y no íbamos a ser menos.
Podemos presumir, aquellos a quienes para bien o para mal se nos relaciona con el baloncesto, de que el 2007 ha vuelto a ser un año protagonista para nuestro deporte. El buen hacer de la selección española ha seguido contribuyendo, tras el oro mundial del año pasado, a que esta disciplina gane cada vez más adeptos y que los más pequeños le pidan a los Reyes Magos alguna camiseta de los Gasol, Navarro o Calderón al más puro estilo futbolero de los ídolos brasileños o argentinos.
El europeo celebrado en Madrid, al margen del amargo sabor de boca de esa última jugada en la final frente a Rusia, confirmó las expectativas del salto mediático que se estaba produciendo. Allá por donde pasaba la selección, se agotaban las entradas y las portadas de todos los medios de comunicación reflejaban el protagonismo del Baloncesto.
Por otra parte ya son cinco los referentes españoles en la NBA, y con perspectiva de algún éxodo más que se producirá en breve.
Todo este despliegue y la transmisión de un deporte que ha pretendido priorizar unos valores de juego colectivo, han hecho que el número de practicantes aumente y que el seguimiento de las competiciones nacionales también siga creciendo.
Nuestra isla, aunque lejos de ocupar un lugar en el primer baloncesto nacional, no se ha quedado al margen de ese tirón y también encontró motivos para ganar seguidores y mejorar el ambiente en las canchas de nuestros representantes. Sin duda el aspecto más destacado estuvo en el ascenso del Socas Canarias. Después de una década desde que la entidad lagunera entrase a formar parte en el proyecto de construcción de un único equipo en la isla, y con la creación por aquel entonces de otro club, diferente en lo burocrático pero con las mismas raíces sentimentales de aquel que se había fusionado, hoy toca contar que la situación de partida vuelve a ser la misma.
Nos queda el consuelo, tal vez algo pobre, de haberse reactivado un interés por el seguimiento de cada uno de los equipos, y de haber vivido, hace poco más de un mes, un muy buen ambiente deportivo protagonizado por dos equipos tinerfeños. Sin embargo, parece claro que la convivencia de ambos equipos en la segunda competición nacional no tiene, en un futuro no muy lejano, excesiva expectativa de solvencia ni económica ni deportiva. Los resultados deportivos a corto plazo podrían dictar sentencia.
Si lo extrapolamos al ámbito femenino, la situación no difiere. Desde el subcampeonato de la selección española, también frente a Rusia hasta llegar a la convivencia de dos equipos tinerfeños en la misma categoría. Al Tenerife Aguere y Uni Cajacanarias, sólo les diferencia, con lo que sucede en el baloncesto masculino, que el seguimiento de los equipos parece más familiar que el deseado por la categoría que ocupan y el esfuerzo que hacen por permanecer en ella. Pero tampoco hay conexión. ¿Estaremos abocados también a la desaparición de alguno de ellos por resultados deportivos antes que sentarse a compartir un proyecto?
¡Ojalá el nuevo año traiga algo de sentido común al baloncesto de la isla!
Mis mejores deseos de salud y de éxitos deportivos para todos en el 2008. ¡FELIZ AÑO!
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