COLPISA, Madrid
Carlos Sainz disputará a partir del sábado su tercer Dakar con el equipo Volkswagen, después de lograr en 2007 su tercer título mundial al imponerse en el Campeonato del Mundo de Rallys Todoterreno. El piloto español tendrá por delante una prueba mucho más dura y complicada que quiere celebrar su trigésima edición con arena a raudales. No en vano, la gran parte del recorrido se realizará por Mauritania y sus desiertos, sin entrar en Malí ni circular por las populosas pistas africanas, que teóricamente beneficiaban al madrileño. Carlos Sainz y su copiloto, el francés Michel Périn.
-¿Se considera favorito?
-Todos los que estamos en los principales equipos (Volkswagen, Mitsubishi y BMW) nos podemos sentir favoritos, pero en una prueba como esta sentirse favorito es una cosa y ganar otra. Cualquiera de nosotros puede ganar. Soy optimista, y por supuesto que soy uno de los favoritos, pero no el único.
-¿Tiene opciones de ganar?
-Sí. El año pasado gané más etapas que nadie, pero no gané la carrera. Yo voy a ganar la carrera, no a ganar etapas, pero si éstas se presentan y las ganas no pasa nada. Sin embargo, la meta es ganar.
-¿Cómo afronta la prueba?
-Con mucha humildad, como siempre. Llevo tres Dakar frente a otros pilotos que llevan muchos más que yo. Siempre hay algo que aprender. La paciencia será este año vital. No habrá que ponerse nervioso si hay que bajarse a deshinchar las ruedas para pasar un cordón de dunas y perder tiempo en soltar los cinturones. Serán tres o cuatro minutos que habría que saber perder. No renuncio a nada y voy con la ilusión de siempre.
-¿Le perjudica el recorrido?
-Queremos aplicar la misma estrategia que en 2007 y empezar marcando nuestro propio ritmo. Cuando lleguemos a Mauritania veremos cómo estamos respecto a nuestros rivales y será el momento de plantear la táctica a seguir. Estoy convencido de que esta será una de las ediciones más duras de la prueba. La proporción de arena y dunas es muy alta y eso, hablando en términos personales, no me ayuda mucho.
-¿Qué piensa de los rivales?
-Como en años anteriores, Mitsubishi será muy fuerte, pero a los BMW también hay que tenerlos en cuenta. Quizás sean más rápidos que nosotros y que los Mitsubishi, pero habrá que ver.
-¿Cómo se ha preparado?
-Me estoy preparando físicamente con un intenso programa de entrenamiento, pero también lo hago desde el punto de vista mental para afrontar las duras jornadas que nos esperan en el desierto.
-¿En qué ha mejorado su coche?
-Especialmente en la fiabilidad. No hemos querido hacer un coche más rápido, sino más fiable. El Dakar es una prueba en la que puede pasar de todo.
-¿Va a llevar aire acondicionado?
-Depende de cómo vaya la climatología. Llevamos todo el sistema para poder acoplarlo, pero sólo lo haremos si es necesario. El habitáculo está mejor aislado precisamente para poder utilizarlo, pero veremos si hace falta. Resta potencia, e inicialmente no lo llevaremos. Ya se sabe que a más cansancio más errores y eso puede ser un factor que ayude, pero sólo si hace mucho calor.
-Se ha dicho que para Volkswagen es ahora o nunca ¿Sabe algo?
-Ni idea. A nosotros nadie nos ha dado un ultimátum. Si ganamos, bien, pero si la marca no lo hace no sabemos qué pasará. En principio no debiera pasar nada, pero si lo dejaran habría que estarles agradecidos por haber dedicado dinero y esfuerzo a este coche, aunque no creo que lo hagan. Se ha invertido mucho en un proyecto que debiera coronarse con el éxito.
-¿Dónde se puede decidir?
-Por supuesto que en Mauritania, y especialmente en la segunda semana, será donde se decida la prueba. Este año se pasa mucho tiempo en Mauritania y este terreno volverá a ser decisivo. Obviamente habrá gente que perderá mucho tiempo en las primeras etapas, e incluso antes de cruzar a África, pero lo decisivo debiera estar en Mauritania.
-¿La navegación aumenta su importancia en esta edición?
-Sí, porque este año va a haber navegación pura. En Malí, a veces, había errores que llamábamos de navegación, pero que eran o del libro de ruta o simplemente fallos en un cruce. Sin embargo, en el desierto sí que son de navegación. De rumbos y de navegación en el más puro sentido de la palabra.
-¿Cómo es su relación con su actual copiloto?
- Bien. Ya hemos corrido varias carreras este año. Hemos ganado el título juntos y corrí con él el pasado Dakar. Es fundamental llevarse bien. Tiene una gran importancia y las situaciones son, a veces, muy complicadas. Périn ha ganado varios Dakar. Tiene mucha experiencia y es francés, con lo que eso supone.
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