Ante el Día de la Madre
"Estoy doblada sobre tu recuerdo"
(Dulce María Loynaz)
Ya sé que te has alejado
por las esquinas del alba,
pero yo te siento aún,
está tu presencia en casa.
Muchos años han pasado,
pero tu amor, -fresca rama-,
da sombra a mi caminar
desde la inmensa distancia.
Todo el eco de tu voz,
el dulzor de tu palabra,
y tus consejos tan sabios
pululan en las estancias;
y tus brazos, madre mía,
con qué ímpetu me abrazan;
porque tu amor no caduca,
ni tu imagen tan amada
podrá marcharse jamás
por mucho que te alejaras,
porque en un hijo dejaste
los ojitos de tu cara...
Siempre podré ver tu imagen
tan querida y tan amada,
jamás dejaré de verte
con el corazón y el alma.
Sube al Cielo mi poema
como una alegre campana,
en mayo de luz y flores
coronado de nostalgias.
Mayo de brazos abiertos,
mayo de madres del alma,
perfumado de azucenas
de amores y de añoranzas.
Vuela, vuela mi poema
en mayo rompiendo el alba.
Di a mi madre que la quiero.
Que jamás he de olvidarla.
Elsa Hernández Baute
Primavera
Retorna la vida al campo,
otra vez calienta el sol,
despiertan los animales,
brota del árbol la flor.
Es una revolución,
todo el campo se renueva,
el viejo invierno se muere
y nace una vida nueva.
Vuelven a trinar los pájaros,
el letargo se acabó,
y el bullicio se apodera
del huerto y su alrededor.
Se oye el canto de un canario
posado en un girasol,
y un lagarto que se asoma
de nuevo a tomar el sol.
En un día luminoso
de primavera, en abril,
limpio de calima y nubes
como un espejo viril.
Los tréboles y amapolas
le dan colorido al prado,
las amapolas el rojo
y los tréboles el gualdo.
A. Velázquez
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD