COLPISA, Londres
David Cameron, líder del partido Conservador británico, celebró ayer una victoria rotunda en las elecciones municipales que renovaron un tercio de las concejalías del país, lo que le convertirá, probablemente, en el primer ministro británico dentro de dos años. El actual, Gordon Brown, reconoció que había sido una mala noche.
Los conservadores ganaron concejalías en todas las regiones del país y obtuvieron un voto agregado del 44%; los liberales-demócratas, el 25%, mientras que los laboristas quedaron en tercera posición, con el 24%, en lo que se considera- ba este viernes como su peor resultado en los últimos cuarenta años.
La madrugada del 2 de mayo de 2007 evocó la del 6 del mismo mes de 1995, cuando la oposición laborista, con un joven líder recién elegido, Tony Blair, obtuvo el 47% de los sufragios contra el 25% de los "tories", anunciando el fin de la era de gobiernos conservadores confirmada dos años después.
Entonces, el jefe de Gobierno, John Major, achacó el mal resultado a la situación económica. La reputación "tory" fue arruinada por la salida de la libra del Mecanismo Europeo de Cambio. Los esfuerzos vanos de Londres por mantenerla, en el Miércoles Negro del 16 de septiembre de 1992, costó unos cinco mil millones de euros.
Major acuñó entonces una frase memorable: "Haremos precisamente lo que la nación británica ha hecho siempre cuando está con la espalda contra la pared, darse la vuelta y luchar por las cosas en las que cree". La gente le advirtió que, si se daba la vuelta, quedaría encarando la pared. Y así ocurrió.
"Somos inocentes"
Ayer, Gordon Brown, que ha contratado recientemente nuevos asesores de imagen procedentes de compañías privadas de publicidad para enmendar su maltrecha imagen como eficaz gestor, achacó el resultado a los precios de la gasolina y de la comida. La derogación de la tasa fiscal, 10% para las rentas más bajas, parece haber afectado en algunas zonas.
Su gestión de la quiebra del Northern Bank, percibida por unos como tardía, por otros como inevitable, ha creado una incertidumbre sobre la carga final que significará finalmente para el Tesoro público, que puede dejar las pérdidas del "miércoles negro" como un episodio menor.
Rodhri Morgan, presidente galés, que encajaba resultados catastróficos con pérdidas en bastiones tradicionales del laborismo, decía que el Gobierno estaba pagando por una situación económica en la que no tiene responsabilidad, porque es producto de un contexto internacional.
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