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Rajoy promete integrar a los díscolos para recuperar la unidad del PP

El presidente del Partido Popular dio ayer el primer paso en esa dirección al dejar "absolutamente zanjadas" sus diferencias con Esperanza Aguirre en la fiesta de la Comunidad de Madrid, donde ambos se dejaron ver juntos y el líder popular prometió que el partido llegará al congreso de junio más unido.
3/may/08 07:37
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COLPISA, Madrid

Mariano Rajoy empieza a dar muestras de desgaste por la profunda tensión interna que vive el Partido Popular y pide unidad a cambio de integración. Ayer dio el primer paso en esa dirección al zanjar sus diferencias con Esperanza Aguirre en la fiesta de la Comunidad de Madrid, donde ambos se dejaron ver juntos y el líder de los populares prometió que el partido llegará al congreso de junio más unido.

Es lo que ocurrirá, al menos, en el debate sobre la propuesta para la celebración de primarias porque el Partido Popular de Madrid ya se desmarca de esta iniciativa. Pero la crisis interna amenaza con discurrir por otros derroteros.

Mientras la bronca en las filas populares lejos de calmarse se amplifica a medida que se acerca el cónclave de Valencia, el candidato a la reelección trata de mostrarse optimista y asegura que la situación es "mejor que hace quince días", al tiempo que vaticina que dentro de otras dos semanas "todavía estará mejor".

Para demostrarlo, cerró el primer frente de combate que le tenía planteado la presidenta del PP de Madrid. En declaraciones a los periodistas, Rajoy aseguró que la polémica entre él y la dirigente madrileña está "absolutamente zanjada".

En sus conversaciones con Aguirre de los últimos días, Rajoy buscó serenar los ánimos, accedió a cambiar de planes para asistir a la recepción de este viernes, compartir con ella la presentación de un libro el próximo lunes e incluso participar en el mitin de San Sebastián de los Reyes, que se celebrará el 25 de mayo con motivo del aniversario de las elecciones autonómicas. Pero se quejó de la actitud del vicepresidente de Madrid, Ignacio González, al que acusó de azuzar a los sectores críticos con la dirección nacional.

"Momentos difíciles"

No es éste el único síntoma que ha dado el líder de los populares de su preocupación por las voces discrepantes que se multiplican en su partido desde la derrota electoral. Apenas ha podido acallar las voces de los diputados desafectos cuando ya tiene que afrontar la constitución de un nuevo equipo para dirigir el partido.

Por eso, no le costó admitir que el Partido Popular atraviesa "momentos difíciles" pero aseguró que el partido dará la talla para responder a las expectativas de sus votantes. "A pesar del ruido que hay", concedió, "este partido va a presentarse al congreso unido", prometió.

El líder de la oposición sabe que los estudios demoscópicos atribuyen al PP un desplome vertiginoso de su apoyo electoral, como consecuencia de la crisis de liderazgo por la que atraviesa, según confirmaron fuentes populares.

Espoleado por esta realidad, aprovechó su presencia en la fiesta de la Comunidad de Madrid para prometer "un esfuerzo de integración" y construir con todos el futuro porque tiene intención de "dar oportunidades a quien lo merece y tiene ganas de trabajar", señaló.

"No se ganan amigos por vía de sustitución sino de ampliación", explicó Mariano Rajoy cuando proliferan en su partido los políticos que se sienten postergados, castigados o, en el mejor de los casos, ignorados; cuando resulta facilísimo encontrar dirigentes que buscan desesperadamente líderes capaces de representar una alternativa viable en el próximo congreso y cuando se le acusa de hacer política para sus afines sin compartir opiniones ni decisiones con el resto de la organización.

Gallardón

Este nuevo discurso pacificador fue secundado por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que, desde su exclusión de las listas al Congreso, ratifica punto por punto todas las palabras y movimientos de Rajoy, cuya candidatura respalda sin fisuras.

El edil recordó que el 2 de mayo es día de fiesta en Madrid y apuntó que "no puede haber discordias ni peleas". "Todos nos tenemos que llevar bien", añadió, "incluso, ¿por qué no? los políticos de un partido con los políticos del mismo partido".

Al menos en las formas, el Partido Popular de Esperanza Aguirre también estuvo conciliador ayer. La presidenta de la Comunidad madrileña calificó de "cordiales" sus relaciones con la dirección de Mariano Rajoy, que es, según dijo, "un amigo".

Además, aseguró que "no hay nada que zanjar" porque entre ambos -afirmó- no ha habido "ninguna polémica".

La organización que preside Esperanza Aguirre dio un paso decisivo para la reconciliación al desmarcarse de la propuesta de celebración de elecciones primarias que anunció el concejal del distrito de Salamanca, Iñigo Henríquez.

El secretario general de los 'populares' madrileños, Francisco Granados, rechaza ahora la iniciativa y alega que "no va con la tradición de nuestro partido" porque, además, tendría que cambiarse toda la estructura organizativa para que los cargos y candidatos sean elegidos por la militancia.

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