EFE, París
Francia anunció ayer la retirada inmediata del servicio operativo de sus proyectiles M26, que representan más del 90% de sus existencias de bombas de racimo, para contribuir a un acuerdo internacional sobre la prohibición de esas armas que se está negociando en Dublín.
Los ministros de Exteriores, Bernard Kouchner, y Defensa, Hervé Morin, subrayaron en un comunicado que esa medida constituye "un gesto importante que muestra la actitud responsable de nuestro ejército".
"El comportamiento responsable de Francia, que no ha empleado bombas de racimo desde hace 17 años, demuestra que es posible conciliar los imperativos humanitario y de defensa", aseguraron.
Sobre las discusiones que se desarrollan en Dublín, indicaron que Francia defiende "una posición sin ambigüedad: la prohibición de todas las bombas de racimo definidas como inaceptables por causar daños humanitarios". "Francia no escatima ningún esfuerzo para lograr un acuerdo ambicioso que pretende reunir el máximo de Estados", señalaron los ministros, cuyo país ejerce la vicepresidencia de la conferencia de la capital irlandesa.
Añadieron que buscan "un amplio consenso" y, a ese respecto, hicieron hincapié en que "Francia figura entre los primeros Estados movilizados" para "evitar los dramas humanitarios provocados por las bombas de racimo".
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