EL PRÓXIMO día 30 celebramos el día de todos los canarios, el día en el que más exteriorizamos el orgullo de pertenecer a una tierra sin igual. En el Puerto de la Cruz, el Día de Canarias cobra un sentido muy especial. Siendo primera ciudad turística del Archipiélago, los portuenses hemos convivido desde siempre con los visitantes que acogemos durante los doce meses del año, por lo que contamos con una ventana al mundo inigualable para transmitir nuestra cultura y nuestra identidad.
Este año ponemos en marcha la segunda edición del Paseo Romero. Los marineros tomarán San Telmo, Santo Domingo, la plaza del Charco y el muelle. Las carretas recorrerán el paseo marinero y el entorno de la Casa de la Aduana y los portuenses contagiaremos el amor por nuestro pueblo a nuestros visitantes, las Fiestas de Julio. Este es el primer Paseo de Pescadores de Canarias, una fiesta romera única en las Islas. Nuestras costumbres marineras, nuestra oferta gastronómica y nuestra cultura asoman de entre cada piedra que rodea el muelle de pescadores, piedras con tanta historia?
También influenciados históricamente por nuestros visitantes, muchos de ellos hijos adoptivos de nuestro pueblo, los portuenses hemos sabido mantener nuestra identidad y enorgullecernos de nuestros tipismos, nuestra cultura, nuestro arte y nuestra manera de ser. La imagen turística de Puerto de la Cruz trasciende nuestras fronteras: un pueblo marinero, acogedor, con olor a mar y sabor "a buena gente".
El muelle luce también desde hace unas semanas un merecido homenaje a la mujer pescadora. El Club de Leones de Puerto de la Cruz rindió un más que merecido homenaje a estas mujeres con una bella escultura de Julio Nieto que ahora camina por el empedrado del muelle cantando al aire las delicias de los frutos del mar. Sobre su cabeza, la pesca del día, y sobre sus pies descalzos, el sacrificio de los pescadores que de madrugada buscan el pan de sus familias entre el agua y las estrellas.
Queremos que el Paseo Romero del próximo día 30 se convierta en una explosión de color y alegría en torno al mar. El color, el blanco y azul del traje de los pescadores y pescadoras. La alegría, la de todos los portuenses. Recuperemos, pues, el traje marinero del Puerto de la Cruz: los hombres de blanco con su fajín azul; y las mujeres con su blusa, enagua, toquilla y alpargatas blancas y su falda azul. Que la actividad del muelle marinero de antaño cobre vida de nuevo?
Siendo concejala de Turismo, Comercio y Desarrollo Económico en el pasado mandato, presenté un proyecto en el 2003 para la organización de una muestra de tradiciones, cultura y gastronomía con motivo de la celebración del Día Internacional del Turismo, que cada año se conmemora el 27 de septiembre. Este ambicioso proyecto, que finalmente no pudo llevarse a cabo, pretendía mostrar en el entorno del muelle y plaza del Charco toda la riqueza de las tradiciones y cultura portuenses. Se pretendía engalanar la plaza de Europa, las lonjas y el muelle de pescadores con motivos típicamente marineros: redes, aparejos, nasas?, un "decorado" que haría retroceder al visitante en el tiempo alrededor de 400 años, cuando el Puerto era un barrio de pescadores y comerciantes llegados de todos los rincones del mundo, germen de la ciudad turística en la que con los años se convertiría.
Recordaríamos así el origen del Puerto de la Cruz, cuando se ordenó construir un muelle, donde dice la tradición que se plantó la Cruz de la Conquista, allá en el año 1506. La Isla había sido dividida en partidos, ordenándose construir un muelle en el litoral de la jurisdicción de La Orotava, que correspondía al partido de Taoro. En ese lugar, y en ese mismo siglo XVI que comenzaba, comenzó a formarse un humilde poblado de pescadores llamado Puerto de La Orotava. Según el historiador Álvarez Rixo, en 1505 contaba con tan sólo 50 habitantes y un bodegón.
Los puestos rústicos de artesanía y gastronomía señalarían el camino hacia el mar. Las barcas serían engalanadas para la ocasión. La música de los grupos folclóricos se mezclaría con las voces de los actores que representarían por diferentes escenarios en la calle episodios históricos de la ciudad, todos ellos muy vinculados a la Casa de la Aduana que, datando del año 1620, ha sido testigo pasivo del devenir histórico de la ciudad, como dependencia de la Real Hacienda (cuando el muelle era el principal puerto de la Isla), como escenario de fastuosas fiestas, complots políticos y transacciones de dudosa legalidad que allí se celebraban, como alojamiento de los comisarios regios o como sede del Consulado Británico.
El enrame del chorro del muelle y el engalanamiento de las cruces del entorno pondrían la guinda a una fiesta del pueblo como homenaje a nuestros turistas, a nuestras tradiciones, a los pescadores y gangocheras y, sobre todo, al mar que tanto nos ha dado. Pensemos pues en recuperar este día y este ambicioso proyecto. Nos lo merecemos.
* 1ª teniente de alcalde y concejala de Urbanismo, Planificación y Obras de Mantenimiento del Entorno Urbano de Puerto de la Cruz
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