J.A. MEDINA, Tenerife
Transportes Interurbanos de Tenerife, S.A. (Titsa) no pagará a sus trabajadores la mensualidad de noviembre hasta el 3 o el 5 de diciembre, que será la misma cantidad de días que tal circunstancia supondrá en la demora del cobro de los salarios. Los empleados de la empresa pública del Cabildo suelen percibir la nómina mensual el último día del mes o, en su defecto, el primero del siguiente, si bien las fuentes consultadas aclararon que Titsa no incurriría en incumplimiento alguno si paga hasta el mismo día 5.
Lo que sí ha comunicado ya formalmente la compañía a la plantilla es que la paga extraordinaria correspondiente a Navidad no será abonada en tiempo y forma. De hecho, los cálculos de los trabajadores es que la percibirán en torno al 15 de diciembre. Este hecho sí implica un retraso de entre una semana y 10 días respecto a la fecha habitual, ya que hasta ahora los trabajadores cobraban dicha nómina el 5 de diciembre.
El motivo de esta situación es que las entidades bancarias no han accedido a las peticiones económicas de la compañía Titsa de recibir un adelanto para hacer frente a esta situación. La empresa se encuentra con estas dificultades como consecuencia de que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife no ha aportado algunas de las cantidades que le corresponde pagar en cumplimiento del contrato-programa que firmaron las corporaciones insular y municipal, documento que expirará el próximo 31 de diciembre.
De momento, en la plantilla de Titsa "reina una tensa tranquilidad" y se entiende que la empresa está ante "una coyuntura eventual" que quedará resuelta una vez se normalice la negociación entre las administraciones implicadas y se concrete el nuevo acuerdo que permita la firma del nuevo contrato-programa.
En cualquier caso, los datos conocidos durante las últimas semanas "hacen que nos mantengamos alerta". Durante esta semana se espera un encuentro entre la representación de los trabajadores y otra del gobierno municipal de Santa Cruz.
Si bien ya han comenzado las negociaciones entre las partes, existe una diferencia sustancial entre los 12 millones que pide la Corporación insular y la pretensión de la Administración municipal de no pagar esa cifra.
La sombra del ERE
De ahí que Titsa haya trasladado al gobierno local la pretensión de reducir el número de líneas actualmente operativas en la capital, así como eliminar servicios. Además, ello implicaría la necesidad de proceder a la reducción de la plantilla a través de la figura del expediente de regulación de empleo (ERE), según la información de la que dispone la representación sindical.
El contrato-programa aún vigente contemplaba que el sistema fuera más eficiente y económico para el ayuntamiento, lo que supondría un ahorro inicial cifrado en torno a 2,5 millones de euros. Asimismo, se trataba de que en el periodo de aplicación la ciudad dispusiera de las infraestructuras necesarias para alcanzar esa eficiencia (velocidad comercial), con la cofinanciación de las obras, además de integrar todos los modos de transporte a nivel metropolitano, planteándose sobre este último aspecto la posibilidad de hacerlo a través de uno o varios consorcios.
Otro de los puntos del acuerdo era impulsar las infraestructuras viarias exclusivas del transporte (carriles bus), para lo que se elaboraban estudios de movilidad en determinadas vías (principalmente el eje avenida Bélgica-avenida San Sebastián). De hecho, la Corporación insular llegó a valorar la exclusión del municipio del futuro Consorcio de Transportes si no accedía a permitir la construcción de ese carril bus.
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