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Desde Rusia con amor y ... danza

Ekaterina Bortyakova, rusa de Kazán, y el kazajo Azhol Mussakhanov son pareja sentimental y, además, solistas del Ballet de Moscú. En apenas un año han estado tres veces de gira en Canarias, la última hace apenas unos días, pero aseguran que no se cansan nunca de percibir "la calidez de la gente de aquí".
16/dic/11 01:17
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JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.

"Es muy duro estar siempre fuera de casa y aguantar el sacrificio de una disciplina que te lleva, casi literalmente, a sudar sangre, pero nos gusta lo que hacemos y estamos preparados para ello desde niños". Lo afirman al unísono los solistas del Ballet de Moscú: la rusa, de Kazán, Ekaterina Bortyakova, y el kazajo Azhol Mussakhanov, que, además, son pareja sentimental. En menos de un año han protagonizado, junto a sus compañeros, tres giras en Canarias, la última hace apenas unos días. Tras un agotador viaje en barco, justo en el intervalo entre sus actuaciones en La Gomera y La Palma, y las dos de Tenerife, atendieron a EL DÍA.

"Estamos todavía emocionados -aseguran- por la reacción del público gomero. La despedida se prolongó durante bastantes minutos y el teatro temblaba. Ese es nuestro mayor premio".

A pesar de ser aún muy jóvenes, sus carreras están jalonadas de distinciones y desde muy pequeños han tomado parte en numerosas giras por todo el mundo. Ekateryna y Azhol no se cansan de Canarias, pese a que es la tercera vez que visitan el Archipiélago en menos de un año. "Aquí la gente es especial, muy cálida y con un gran respeto por el ballet. Por eso y por el clima privilegiado queremos mucho a esta tierra".

A los dos les viene de familia. Ekateryna es hija de dos bailarines profesionales que fueron sus primeros profesores. Por eso, asegura, "he vivido entre puntas de zapatillas y tutús desde que tengo uso de razón". Su compañero recibió el "veneno" del baile "inoculado" por un tío.

Ambos solistas aseguran que el camino hasta llegar aquí "ha sido durísimo en lo físico y en lo mental. Pero nuestro reto es conseguir el efecto contrario sobre el escenario, que el público no note nunca esa dificultad. Ensayamos meses enteros durante horas y hasta nos llegan a sangrar los pies, pero todo está bien empleado si el público sale satisfecho del teatro".

Ninguno tiene rituales o supersticiones especiales antes de actuar, aunque Ekaterina cuenta que siempre se mira al espejo y dice: "Dios, ayúdame". En cuanto al plano técnico, basta con media hora de calentamiento muscular antes de salir a escena. Todo está perfectamente medido en la mayoría de los casos, aunque puntualmente deban modificar algo, pero, insisten, "lo fundamental es que no se note".

Su relación de matrimonio la ven como algo "positivo" sobre el escenario. Ekaterina apunta: "Nos conocemos mucho y basta una mirada para compenetrarnos".

Ante la pregunta de por qué bailan responden casi al mismo tiempo: "Es nuestra vida". Aseguran no poder vivir sin hacer lo que aprendieron de muy niños. Les gusta y lo llevan en la sangre.

Los artistas reconocen que supone un enorme sacrificio estar siempre "con la casa a cuestas, pero vivimos para darle alegrías a la gente y si nos lo demuestran, como los canarios estos días, nos sentimos plenos. Poder transmitir esas sensaciones es lo mejor para nosotros". Azhol apostilla: "Hay que ver el lado bueno, ya que esta profesión nos ha permitido conocer más de medio mundo".

En esta oportunidad, el Ballet de Moscú ha traído a Canarias la coreografía de "El Cascanueces". Ambos tienen muy clara su opinión: "La base, que es la música de Tchaikowski, y el libreto no se pueden cambiar, son inalterables e inmortales. Y la historia, como en todo el repertorio clásico, tampoco morirá nunca porque toma como eje los sueños de un niño y su dulzura e inocencia son hoy en día más necesarias que nunca".

Ekaterina y Azhol reivindican su escuela rusa de la danza, que, valoran, "se ha mantenido durante más de cien años y seguirá mientras se cuide la cantera en los teatros". Además de tener "unas características físicas que ayuden", las claves para llegar a ser un buen bailarín están, según la pareja, "en la disciplina para seguir las directrices del profesor, en la fuerza de voluntad y en la constancia para mejorar la técnica".

Cuestionados sobre quiénes han sido a su juicio los mejores bailarines de la historia cada uno elige según su sexo. Ella a su "tocaya" Ekaterina Maximova, fallecida en 2009: "Mi madre me puso el nombre por ella, ya que la admiraba mucho". Él tampoco duda y nomina a dos compatriotas y mitos vivientes: "Mihail Baryshnikov y Vladimir Vasiliev".

Mussakhanov participó en 2006 en el festival por la independencia de Kazajistán: "Era muy pequeño y para mí no ha cambiado nada, simplemente los países se han separado, pero mi casa está en Rusia, donde paso más tiempo".

Ekaterina y Azhol se despiden con la esperanza de "volver muy pronto" y el deseo de "seguir bailando y juntos como hasta ahora". Lo que la danza ha unido...

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