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EDITORIAL

Un moroso de Las Palmas persiste en difamarnos

20/dic/11 1:22 AM
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LE AGRADECEMOS a cierto individuo de Las Palmas, director de un diario digital -y dicho esto no necesitamos añadir ningún dato adicional, pues como bujarrón ya está perfectamente identificado y no hemos sido nosotros, sino un juzgado, quien ha dado a conocer su vergonzante, que no vergonzosa, condición- el interés que se ha tomado en nuestras cuentas y en lo que hacemos con nuestro dinero. También nosotros nos hemos molestado, a la vista de su insistencia, en echarle un ojo a las suyas y, miren ustedes por dónde, resulta que desde el año 2005 no ha depositado las de su empresa, "Clan de Medios de Comunicación y Marketing SL" en el Registro Mercantil. Dice textualmente el informe al que hemos tenido acceso: "Se han publicado en boletines oficiales tres incidencias con un importe total aproximado de 7.049,22 euros entre el 29 de octubre de 2010 y el 14 de febrero de 2011. Las incidencias publicadas corresponden tanto a notificaciones previas como a incidencias judiciales en fases ejecutivas que indican no hallarse al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones con Hacienda, con la Seguridad Social o con las administraciones Autonómica o Local." Moroso por los cuatro costados. Qué bonito. Pero no acaba aquí la cosa.

A la vista de que sigue insistiendo este ruin individuo en acusarnos de haber sacado de España 1.600.000 euros entre los años 2005 y 2007 (lo cual no es un delito, pero ni siquiera así lo hicimos; ojalá tuviésemos ese dinero, aunque fuese en un paraíso fiscal), el siguiente paso que hemos dado es comprobar qué cuentas presentó la empresa de este individuo al concurso de las radios. A la vista de ciertos documentos que ya iremos detallando, nos preguntamos, asombrados, cómo es posible que se le pretenda adjudicar una emisora de FM a alguien en tales condiciones de insolvencia, especialmente con el Fisco o la Seguridad Social como ya hemos señalado. A lo mejor hasta nos topamos con alguna sorpresa de última hora. Sea como fuese, consta como objeto de la citada mercantil la consulta y asesoramiento sobre dirección y gestión empresarial. ¿Por qué no empieza por asesorarse a sí mismo sobre una mejor gestión? Si quiere le damos un consejo sobre como llegar a ser el periódico con más difusión del Archipiélago.

Realmente empezamos a estar cansados de tantas y tantas informaciones insidiosas. Cansados de que este fulano que, tal vez avergonzado de algunos antecedentes familiares (en Tenerife a los pedófilos se les juzga y, si procede, se les envía a prisión, pero no se le pone un busto a la entrada de un colegio) persista en enfangar, a cuenta de dicho informe, a todo el Grupo EL DÍA, cuando la información se refiere exclusivamente a una sola empresa y no al grupo de empresas de EL DÍA. En cualquier caso, reiteramos que con conocimiento de José Rodríguez no se ha realizado transferencia a paraíso fiscal alguno. Ni por ese importe, ni por otro; por ninguno. Igual resulta que tenemos más dinero del que pensábamos con lo cual, cosas de la vida, más de uno se habrá llevado un susto morrocotudo, ya que con tanto capital disponible no está tan cerca el final de este periódico como anuncia, también torticeramente, este fulano de pésima catadura moral.

Lo anterior nos obliga a hablar de la Justicia un día más. Lloramos por la situación de la Justicia. Parece mentira hasta qué punto la están degradando algunos, incluidos jueces y juezas de Las Palmas, amén de políticos y periodistas, estos últimos movidos por un rencor irrefrenable, por una envidia sin límites ante el éxito de EL DÍA y el fracaso de sus propios medios de comunicación. Si hablamos de políticos, hemos de citar en primer lugar a un canarión llamado Juan Fernando López Aguilar que fue un gran degradante de la Justicia durante su etapa de ministro. Un personaje que ni siquiera sirvió para ministro de Zapatero, pues el todavía presidente en funciones no vio la hora de quitárselo de encima y mandarlo primero a Canarias y luego a Europa; cuanto más lejos, mejor. Y si nos referimos a los periodistas, no podemos olvidar a la insidiosa directora de un periódico de Las Palmas que incitó a cinco jueces a que calificaran a José Rodríguez como delincuente por actitudes xenófobas o racistas. ¿Cuándo ha sido condenado José Rodríguez por estos delitos? No contenta con su hazaña, impulsó esta contrariada y fracasada periodista al Parlamento de Canarias para que reprobara a EL DÍA. Y el Parlamento de Canarias, en vez de comportarse con la dignidad que debe tener por ser la institución que es, descendió hasta las cloacas de los antros políticos y reprobó a este periódico; la mayor infamia que ha cometido una cámara legislativa en tiempos democráticos. En lo que respecta a los jueces, hemos de citar a la magistrada Victoria Rosell contra la que no solo EL DÍA, sino también el PP ha presentado una denuncia ante el Consejo General del Poder Judicial. Ambas demandas han sido archivadas, aunque la nuestra la hemos recurrido. Todos ellos, al igual que los no citados, están estropeando la armonía del Archipiélago. Por eso la gente está cada vez más cansada de los tribunales españoles y de las leyes españolas que, para más inri, no se aplican adecuadamente en estas Islas porque a los ojos de los españoles no somos más que indígenas residentes en una colonia susceptible de ser esquilmada, y a los ojos de los europeos un territorio ultraperiférico, lo cual es todavía peor.

Sabemos que todo esto está ocurriendo pero ignoramos cuál es el motivo de que ocurra. Tal vez sea porque los españoles odian que haya justicia en Canarias. Sin justicia no puede haber armonía en la población, y sin armonía surgen enfrentamientos fratricidas que les hace más fácil a los invasores mantenernos colonialmente esclavizados. De ahí el interés de algunos por avivar constantemente el llamado pleito interinsular, que en realidad -lo hemos dicho muchas veces- no existe; lo que existe es el deseo incontrolable de la tercera isla por imponer su hegemonía sobre las demás. Por eso los peninsulares apoyan tanto a los canariones; por los servicios que les prestan. Indudablemente, solo la independencia barrerá esta ignominiosa situación.

En definitiva, el bujarrón, estigmatizado por la circunstancia de que ahora se conoce cuáles son sus "pecados", arremete contra EL DÍA y su editor amparado por la protección que le da una jueza polémica. Lo mismo cabe decir de otros periodistas igualmente enrabietados porque el número de lectores que tiene EL DÍA está a distancias astronómicas de la difusión de sus medios. ¿No comprenden que gozamos con el favor que nos otorga un pueblo cansado de casi seis siglos de colonialismo y expolios? ¿Por qué no admiten esta verdad en vez de persistir en sus campañas de difamación? Queremos que Canarias sea una nación con su Estado. Queremos que los canarios tengan libertad, identidad y dignidad. ¿Es esto un delito? No; no lo es. Por eso no nos queda otra opción que acudir a los tribunales para defender nuestros derechos.

EDITORIAL