ÁLVARO MORALES, S/C Tfe.
El gobierno de Santa Cruz (CC y PSC) ha decidido encargar un informe medioambiental sobre la calle La Noria y su entorno con el fin de detectar todas las razones de los excesivos ruidos que soportan los vecinos del lugar desde hace muchos años y que no se limitan solo a los negocios ubicados en este enclave o a la presencia de los cuartos de ensayos de diversas murgas y de otros grupos del Carnaval, tal y como se cree habitualmente.
La decisión surgió tras una reunión con representantes vecinales y de los empresarios de la zona a la que acudieron los concejales de Urbanismo, José Ángel Martín, Seguridad Ciudadana, Carmen Delia González, y Fiestas, Fernando Ballesteros. La cita tuvo lugar el pasado martes en la Gerencia de Urbanismo y sirvió para analizar no solo los problemas por la actividad que suele darse por la noche en esta célebre calle de la parte baja del casco capitalino, sino, por ejemplo, por las molestias que ocasiona el paso en casi 300 ocasiones de guaguas por la parada situada junto al puente Serrador.
Una situación que, según explica el edil de Urbanismo a EL DÍA, se intentará corregir cuanto antes proponiéndole a Titsa cambios de líneas y la reubicación de esa parada, previo estudio e informes pertinentes.
Además, también salieron a relucir los problemas que origina el paso de vehículos de la recogida municipal de residuos por las horas y por el ruido que se genera. Para minimizarlo, los servicios locales también analizarán la situación y buscarán las alternativas más efectivas y factibles.
Sobre los ruidos de los bares, restaurantes y otros negocios de este entorno, se analizará si se cumple con todos los parámetros y requisitos de las normativas vigentes, por mucho que se disponga de licencia. Es más, y según subraya Martín, se analizará si se cumple con la obligatoriedad de doble puerta en determinados sitios y medidas eficaces de insonorización de locales, así como el cumplimiento escrupuloso de los horarios.
De lo contrario, se le dará a las empresas incumplidoras un plazo razonable para corregir lo que sea necesario y ponerse al día. De seguir cometiéndose incumplimientos, no se descarta, incluso, revocarles sus permisos, aparte de exponerse, como ahora, a las correspondientes sanciones municipales.
En el entorno de la calle La Noria viven aproximadamente un millar de vecinos, si bien las afecciones de los ruidos alcanzan a casi 2.000 personas, según los cálculos de Urbanismo.
Con este informe medioambiental y las actuaciones consecuentes, y siempre buscando el consenso con los afectados, se intentará que la actividad económica de esta zona siga intacta y en pujanza, pero, al mismo tiempo, que sea compatible con una mayor calidad de vida para los residentes y visitantes asiduos, que llevan mucho tiempo quejándose y presentando diversas denuncias.
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