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EDITORIAL

Extra legem

29/jun/12 1:26 AM
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Sabíamos a qué grado había llegado el rencor contra EL DÍA y contra su editor y director, José Rodríguez, de cierto periodista de Las Palmas, pero ayer este individuo se superó a sí mismo a la hora de soltar sapos y culebras por su sucia boca y plumaje al servicio de Paulino Rivero, a quien tiene motivos para estarle agradecido, ya que le concedió una emisora de radio; la misma que le negaron a esta casa aunque, muy a pesar de este rencoroso, la fiscal anticorrupción ya ha tomado cartas en el asunto. Anunciaba hace unos días este bellaco de la pluma que la denuncia de la fiscal sería archivada. Todo lo contrario, pues la magistrada titular del Juzgado número 5 de Santa Cruz de Tenerife ha citado a declarar como imputados a todos los miembros de la mesa que adjudicó las licencias.

Se refiere este soez individuo al editor de EL DÍA como "caradura" y "enfangado en su propia mierda", amén de acusarlo de hacer el ridículo con la línea editorial de este periódico. Línea que no cambiamos porque no dejaremos de luchar por la libertad del pueblo canario. Quien cambia es él, y de qué forma, por bastante menos que un plato de lentejas. Otros calificativos que le dedica a José Rodríguez son los de hombre insulso, inculto, un patriota sin fundamento político e intelectual y un mediocre como empresario de la comunicación.

¿Y todo esto a cuenta de qué?, se preguntarán nuestros lectores. A cuenta de dos motivos. El primero es que este periodista, un conocido pájaro tatarita de Las Palmas, no le perdona a José Rodríguez que lo haya sacado de la jaula; no del armario, sino de la jaula. Es decir, está atormentado porque ahora todo el mundo conoce su condición: estaba pasando por hombre cuando es un marica. Algo de lo que no debe avergonzarse porque, lo decimos un día más, ser gay es motivo de orgullo hoy en día. El segundo motivo de este furibundo ataque es la celebración de la vista oral, el miércoles en Santa Cruz, de la demanda interpuesta por Ángela Mena y otras dos personas contra José Rodríguez por el asunto de México.

"Llevo más de un año resistiendo una serie de acusaciones, insultos y vejaciones por compartir mi proyecto de vida con una persona", ha declarado Ángela Mena a un periódico generosamente subvencionado por el Gobierno regional a través de una empresa dedicada a la producción televisiva. Mentira. A la señora Mena jamás se le ha insultado o atacado por ser la esposa de nadie. Se ha criticado su actuación política. ¿O es que la señora Mena no lleva muchísimos años dedicada activamente a la política? ¿No es actualmente concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife? ¿No ha sido imputada judicialmente por un presunto acoso laboral a una funcionaria del citado ayuntamiento? ¿Es la señora Mena un ángel bajado del cielo o una goda política que acabó mal con la propia Ana Oramas, como lo hace con todo el mundo, cuando era jefa de su gabinete en el Ayuntamiento de La Laguna? ¿Es mentira que en más de una ocasión ha utilizado un coche oficial del Ayuntamiento de Santa Cruz para desplazarse a El Sauzal a gestionar asuntos personales? Y cuando interviene en programas de la Radio Autonómica, al servicio de su marido con el nombre de Radio Nacional de Canarias (qué burla para los auténticos patriotas canarios), ¿lo hace en calidad de esposa o de política en activo? Qué cinismo.

Por lo que respecta al juicio por el asunto de México, manifestó José Rodríguez durante la vista (en la que declaró sentado como demandado -y no en el banquillo como ha escrito una periodista- por motivos de salud) que EL DÍA no fue el primer periódico que publicó esa noticia. Primero lo hicieron ABC y el portal Kanarileaks, además de una emisora local de radio. ¿Por qué solo se ha presentado una denuncia contra EL DÍA y no contra ninguno de esos medios? Esta es una pregunta que nos hacemos desde hace meses y que también se hacen muchos ciudadanos en la calle, que nos paran constantemente para comentar este asunto. Máxime cuando este periódico dijo que el "affaire" se trataba de un asunto gravísimo, cuya veracidad o falsedad debía ser aclarada por todos los medios legales, tanto policiales, como judiciales o diplomáticos. Nada de esto se ha hecho. Por lo demás, México existe. Existe desde hace mucho tiempo. Existe antes de 1997. Pronto vamos a preguntar formalmente dónde estaban algunas personas, y qué estaban haciendo, en 1997. Lo que procede es averiguar qué ha sucedido en México... si es que ha sucedido algo. Hay que indagar porque, insistimos, el asunto es gravísimo, a la vez que se está juzgando -y mortificando- a un inocente por haber publicado una noticia inocente pidiendo que algunos gobernantes que se creen muy listos respeten al pueblo que los ha elegido y los mantiene con sus impuestos .

Sabemos que esta investigación no es fácil porque en México los documentos se pueden registrar tanto de forma pública como privada, lo que complica enormemente el seguimiento de algunos documentos. En definitiva, lo de México ni nos lo creemos, ni nos lo dejamos de creer, pero hay que averiguarlo. Porque mientras no se conozca el trasfondo de este asunto, la persona que nos está gobernando, además de ser un déspota y un necio político, estará en entredicho. No basta con correr una cortina de humo mediante trucos y abogados. Lo repetimos: los hechos son suficientemente graves para requerir una explicación en un sentido u otro. Veremos qué nos depara el futuro.

Por lo demás, resultó sorprendente la virulencia de los ataques recibidos por el editor de EL DÍA durante la vista oral, de forma especial en lo referente al hecho de una comunicación enviada a este periódico a altas horas de la noche para que se suspendiese la publicación de la primera noticia sobre los papeles de México. Se acusa a José Rodríguez de permitir la publicación de dicha noticia pese a que previamente recibió dicho aviso. De nuevo, una falsedad. El editor de este periódico no la recibió porque estaba en su casa. Simplemente el personal de EL DÍA le informó que se habían presentado en la sede del periódico, pasada la medianoche de un sábado y ya el periódico en máquina, unos señores que no eran ni policías, ni aguaciles de un juzgado, ni notarios, pese a lo cual pedían que no se publicara una información, y que el burofax lo entregarían dos días después, el lunes. Sospechosa petición. Esa fue la primera sospecha.

También se dedicó el abogado de la parte demandante a involucrar, durante el juicio, asuntos ajenos por completo a la causa, tales como la mención al pájaro tatarita de Las Palmas, así como la utilización de un diminutivo familiar pese a que existe una sentencia judicial que lo prohíbe. Un invento del pájaro tatarita de Las Palmas que intenta ridiculizar de esa manera a José Rodríguez. Este individuo está incumpliendo, como decimos, una sentencia judicial; una actitud que EL DÍA ya ha puesto en conocimiento del juzgado correspondiente. Y acabamos.

Decíamos ayer, al final de nuestro comentario, que "Paulino Rivero y su esposa, que cogobiernan la colonia canaria, no tienen apetito por la decencia política ni les importa la cantidad de víctimas mortales de las listas de espera y desnutrición causadas por su nefasto y trágico gobierno, y sí tienen un voraz apetito por el dinero de los canarios que caen en sus garras de rapaces políticos, incluso tratan de obtenerlo intentando involucrar a un estamento muy respetable de la administración del Estado. Esperamos que en corto tiempo podamos decir a nuestros lectores y a los electores en general los porqués de este párrafo final". Algo en lo que nos reiteremos hoy. Ya hablaremos.

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