El candidato republicano a la Presidencia de EEUU, Donald Trump, fue objeto hoy de numerosas críticas tras asegurar que los amantes de las armas pueden "hacer algo" para detener a su rival, la demócrata Hillary Clinton, lo que ha sido interpretado como un llamamiento a la violencia.

En un acto celebrado ayer en Carolina del Norte, Trump insistió en uno de sus habituales ataques a Clinton, al asegurar que su rival demócrata "quiere esencialmente abolir la Segunda Enmienda", incluida en la Constitución de EEUU y que defiende el derecho a tener armas.

Lo polémico fue el comentario que añadió: "Por cierto, si consigue elegir jueces (del Tribunal Supremo), no va a haber nada que podamos hacer, aunque para la gente de (que defiende) la Segunda Enmienda, quizá sí que hay algo (que pueden hacer). No lo sé", afirmó.

Inmediatamente, las críticas en las redes sociales y los medios de comunicación, especialmente del bando demócrata, no se hicieron esperar al expresar su indignación por lo que fue considerado una incitación a la violencia.

"Trump emplea amenazas de muerte porque es un cobarde patético que no es capaz de asimilar el hecho de que pierde frente a una mujer", dijo en su cuenta de Twitter la senadora demócrata Elizabeth Warren, una de las más feroces críticas del candidato republicano.

El multimillonario neoyorquino ha calificado reiteradamente a Warren de manera peyorativa como "Pocahontas", en referencia a los supuestos orígenes indígenas de la senadora y exprofesora de la Universidad de Harvard.

Como suele ser habitual, el magnate recurrió a la misma red social para culpar a los medios de comunicación y aseguró que "están desesperados por distraer la atención".

"ÑLo que he dicho es que los ciudadanos partidarios de la Segunda Enmienda deben organizarse y votar para salvar a nuestra Constitución!", dijo después el magnate.

Clinton salió, por su parte, al paso con un tuit en el que subrayaba que "una persona que busca ser presidente de EEUU no puede sugerir la violencia de ninguna de las maneras".

Una de las reacciones más contundentes provino del exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el general retirado Michael Hayden, quien recalcó que, "si otra persona hubiera dicho eso fuera del salón, estaría en la parte de atrás de una furgoneta de policía, con el Servicio Secreto y siendo interrogado".

De este modo, y a menos de cien días de las elecciones, los insólitos comentarios de Trump vuelven a agitar una campaña cargada de ataques y controversias que, en otras ocasiones, hubiesen acabado con las posibilidades electorales del candidato.

La semana había comenzado con un intento del candidato republicano de relanzar su proyecto con un discurso en Detroit en el que planteó los ejes de su propuesta económica, basada en reducción de impuestos, proteccionismo comercial y el freno a las regulaciones medioambientales.

Su plan fue recibido con buenos ojos, dado que se enmarcaba en la política tradicional del partido conservador.

Trump venía de ver cómo sus números caían en picado en la semana previa en las encuestas, tras enzarzarse en un cruce de declaraciones con la familia de un militar musulmán estadounidense fallecido en la guerra de Irak.

Alarmados, los pesos pesados del partido republicano habían criticado esa estrategia de Trump y habían insistido en la necesidad de concentrarse en ofrecer respuestas a la frágil recuperación económica de EEUU.

No obstante, el locuaz magnate volvió a las andadas con la insinuación sobre las armas y parece incapaz de contenerse a la hora de atacar a su rival demócrata con declaraciones exageradas y deliberadamente confusas que demuestran la singularidad de la carrera electoral de 2016.