Santa Cruz de Tenerife

Vivir en una obra abandonada

José Olmedo, de 55 años, lleva diez meses viviendo en el complejo del Jable, una actuación de tres millones de euros que se encuentra abandonada, mientras busca un puesto de trabajo para acceder a una vivienda y cambiar su suerte.
V.M.
13/ago/17 6:23 AM
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J osé Olmedo, un hombre de 55 años y natural de Cádiz, lleva desde hace diez meses viviendo en la obra abandonada del complejo del Jable, en Los Llanos de Aridane, mientras intenta encontrar un puesto de trabajo que le permita acceder al alquiler de una vivienda.

Padre de tres hijos, a los que lleva tiempo sin ver, ya intentó sin éxito buscar un futuro mejor en Santa Cruz de Tenerife donde llegó a vivir en un albergue para personas sin techo. Uno de esos días donde no se encuentra salida, salida a nada, pensó de forma errónea que en La Palma tendría mejor suerte y arrancó con lo justo. No adivinaba lo dura que ha sido la crisis para la Isla, para los palmeros, para cientos de familias. Desde aquel momento, allá por el mes de octubre del pasado año, el Jable ha sido su vivienda.

"Vine con ilusión, con ganas de recuperar una parte de mi vida que se había perdido, pero me he llevado un desengaño muy grande. Pensé en tener un trabajo, en alquilar una vivienda, pero nada", cuenta con voz entrecortada. Lo primero que hizo al llegar a La Palma fue "ir a todas las cooperativas de plátano para buscar empleo, pero no encontré nada". Luego, "me fui a la biblioteca para buscar por internet, pero no me dejaron porque dicen que para usar los ordenadores tenía que estar empadronado, lo que me extrañó mucho".

No es una historia exclusiva. Las circunstancias de la vida acaban llevándose los anhelos de demasiadas personas, propias y ajenas. Y Olmedo es una de ellas. Se queja del trato de la administración local, de la que no ha tenido "apoyos". Al contrario: "Han echado diez camiones de arena para cerrar la entrada por la que accedo a donde me estoy quedando", dice. Recuerda que tras hablar con la alcaldesa, Noelia García, en uno de los tres encuentros que afirma haber tenido con ella, "mandaron un albañil para colocar bloques y alambres para cerrarlo todo y que no pudiera entrar. Con ella todo han sido negativas".

En el mes de febrero se le abrió una puerta a la esperanza: "Logré que me empadronaran" poniendo como lugar de residencia "el Centro de Día". Meses más tarde, en junio, accedió a una Prestación Canaria de Inserción, por la que recibe 470 euros al mes. Al menos, tiene para comer. "Con el empadronamiento y la PCI intenté buscar un alquiler, pero los alquileres están por 300 ó 350 euros y con un mes por adelantado. Imposible. Tampoco se ofrecen casas sociales", a pesar de que "hay viviendas vacías". También ha recibido "dos o tres ayudas de emergencia social", pero se queja de que desde el ayuntamiento "nunca me han informado de ayudas ni de posibilidades de trabajo", a pesar de ser usuario de los Servicios Sociales. "Mis derechos los he buscado por internet", sentencia.

José Olmedo reconoce que su día a día "es muy duro", pero "voy a seguir para delante. Si me echan una piedra, voy a tirarla a un lado y seguiré de una manera o de otra. No me iré, defenderé mis derechos y tocaré las puertas que sean necesarias". Un ejemplo de su vida diaria es cómo se abastece de agua: "Voy con bombos (garrafas) de ocho litros que cargo en la estación de guaguas. Cada vez que voy llevo cuatro bombos. Me gustaría que viera el camino que tengo que hacer para entrar con el agua hasta donde yo vivo. Hay que vivirlo".


 Los okupas eligen inmuebles de Los Llanos de Aridane

El mayor número de casos de okupas en La Palma, donde sigue siendo escaso este tipo de situaciones, se están registrando en Los Llanos de Aridane, donde los sintecho entienden que pueden encontrar una salida a su vida laboral y personal. Cabe destacar que el ayuntamiento mantiene aún abierto un litigio judicial para recuperar una vivienda para familias sin recursos en la que entró para quedarse una familia, en la urbanización de la Cruz de la Paloma, mientras que más recientemente, en concreto en junio, una decena de personas decidieron ocupar un bloque de viviendas propiedad de una entidad bancaria en la zona de la Montaña de Tenisca, donde todavía hoy la situación no se ha resuelto. El caso de José Olmedo es peculiar por el lugar elegido para vivir: una construcción abandonada desde hace 8 años y donde se han invertido más de tres millones de euros.