Santa Cruz de Tenerife
JOSÉ MANUEL BERMÚDEZ ESPARZA*

La cooperación es el camino

14/ene/18 7:07 AM
Edición impresa

A principios de esta semana presentamos públicamente el balance económico de Santa Cruz durante el año 2017, un ejercicio que se ha cerrado de manera satisfactoria, no en vano se han consolidado muchos de los indicadores favorables que ya se venían registrando años atrás.

Por ejemplo, se ha reducido la cifra de desempleados en el municipio, de modo que hemos pasado de las 30.000 personas que había en 2013 a las 23.551. De igual modo, las contrataciones han experimentado un buen comportamiento, puesto que se han firmado un promedio de 9.000 nuevos contratos al mes.

Estos datos se traducen en una recuperación del peso de la ciudad a nivel insular: de todos los contratos que se firmaron en Tenerife en 2017, el 33 por ciento se formalizó en Santa Cruz, cuando esa cifra hace cinco años era del 28,4 por ciento.

En idéntica sintonía, los principales sectores de actividad de la ciudad también se han fortalecido: las contrataciones en comercio y turismo han pasado del 36 por ciento del total el año 2013 al 41,5 por ciento en 2017.

Efectivamente, 2017 fue mejor que 2016. Y tengo la convicción de que este año la ciudad seguirá creando oportunidades para el empleo y para los negocios, que son, al fin y al cabo, factores decisivos de progreso y bienestar social.

Santa Cruz tiene ahora mismo el viento de popa y, si me permiten el símil náutico, debemos mantener el rumbo para que la travesía que tenemos por delante nos lleve a buen puerto. Para ello se precisa el compromiso, la coordinación y la cooperación de toda la tripulación; es decir, de todos quienes intervienen en el ciclo económico. Administración pública, empresarios, trabajadores..., cada uno según su responsabilidad y capacidad, tienen un papel determinante para la construcción de una ciudad más próspera, más feliz.

Por lo que a mí respecta, tengo muy claro qué política defiendo y cómo la quiero aplicar: una política basada en la cooperación leal entre la administración pública y la iniciativa privada. Porque, aunque cada cual defienda sus intereses, la suma de ambos va a responder siempre al interés general de los ciudadanos.

Somos agentes complementarios -e imprescindibles- para satisfacer las demandas de los vecinos. Y aunque una administración local como la nuestra, por sí sola, no tiene los instrumentos ni la capacidad para condicionar un ciclo expansivo en la economía de la ciudad, sí podría ralentizarla o entorpecerla con decisiones desacertadas o con la inacción. Así que ya desde el año 2011, cuando asumí mi responsabilidad como alcalde, mi principal objetivo fue evitar que el Ayuntamiento y, por tanto, la gestión municipal, fuera un obstáculo para el desarrollo de Santa Cruz. Por ejemplo, reduciendo el plazo de pago a proveedores, que ha pasado de los 300 días a los 30 en la actualidad.

Para ello, primero pusimos en orden nuestra propia casa y acabamos con los números rojos. En paralelo al saneamiento financiero, fuimos tomando decisiones -en la medida que permitían las restricciones presupuestarias y normativas derivadas de la crisis- para dinamizar a nuestros sectores económicos. Y para fomentar la inversión con una receta que tenemos muy clara: menos impuestos, menos burocracia, más seguridad jurídica y más políticas de formación para el empleo.

Hoy en Santa Cruz las familias tienen mayor disposición de renta, gracias a la reducción de la carga fiscal; los ciudadanos y las pymes encuentran menos obstáculos a la hora de realizar sus trámites, las aperturas de negocios están al alza en sintonía con esa confianza empresarial y poco a poco se va reduciendo el paro.

Las cifras nos animan a continuar por el mismo camino. Y en la medida que seamos capaces de dar continuidad a esa colaboración entre lo público y lo privado, la prosperidad económica y la justicia social seguirán llamando a nuestras puertas. Puertas que, estoy seguro, seguirán abiertas en el futuro.

*Alcalde de Santa Cruz de Tenerife

JOSÉ MANUEL BERMÚDEZ ESPARZA*