Sociedad

La Iglesia de Tenerife celebra una particular JMJ

5.500 personas participaron ayer en La Orotava en un encuentro para todos los públicos y edades. El obispo anunció un año jubilar desde el 21 de diciembre por el bicentenario de la Diócesis.
Humberto Gonar
12/mar/18 6:04 AM
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La Iglesia de Tenerife celebra una particular JMJ

L a Villa de La Orotava acogió ayer un encuentro diocesano que trajo al recuerdo la alegría y la amplia oferta de talleres y actividades que se celebran en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ). Ni era mundial, ni de la juventud, pero contagiaba ese espíritu, con grupos llegados desde El Hierro, La Palma o La Gomera, con algunos párrocos al frente. Desde todas las parroquias de la geografía insular partieron desde temprano un centenar de guaguas que trasladaron a la mayoría de los 5.500 participantes que tomaron la Villa de La Orotava; ayer, como la definió su alcalde, la Villa de la fe.

Desde las 10:00 horas, cada plaza o iglesia se convirtió en un punto de encuentro con una oferta específica. En el colegio salesiano, talleres para padres y niños; en la casa de la cultura, cita con los jóvenes, y en la plaza de La Constitución, hasta concierto con Alejandro Abrante, La Concepción, con un encantador y cercano Guedes en su encuentro con los mayores; Santo Domingo se abrió a Caritas y la plaza Franchy Alfaro, a Manos Unidas; la Sala Salesiana hizo sitio a la pastoral de la Salud, destacando la ExpoVocacional instalada en San Agustín, templo que ofertó la amplia oferta de la realidad de carismas diocesanos.

Tras el almuerzo se procedió al traslado desde el cementerio a la plaza del ayuntamiento de la talla del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, una talla de Ezequiel de León que sustituyó a otra que fue pasto de las llamas, según recordaron ayer los mayores del lugar. Para procesiones y boatos religiosos, La Orotava volvió a mostrar su especialidad.

El obispo de la Diócesis, Bernardo Álvarez, no ocultó su alegría y felicidad por la jornada de ayer, en la que se mostró la pluralidad de la Iglesia con el orgullo de pertenecer a ella. Después del traslado del Cristo de la Buena Muerte, ya frente al ayuntamiento, la plaza quedó desbordada por la feligresía. En La Concepción se habilitó una pantalla, con exquisito sonido, que permitía también seguir la eucaristía. En la homilía, monseñor Álvarez recordó la visita de la Virgen de Candelaria a Santa Cruz y La Laguna del 12 al 27 de octubre, y anunció que el 21 de diciembre comenzará el año jubilar por el bicentenario del nacimiento de la Diócesis. Ahí se vino otra vez el recuerdo del espíritu de la JMJ, cuando el obispo convocó para 2020 un encuentro diocesano similar al organizado en plena misión, esta vez en La Laguna. Ayer, como le gusta al papa, la Diócesis hizo bulla.