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Los expresidentes ven a Canarias como "un país dentro de España"

En el encuentro de Canariasenhora.com, Saavedra reconoció la falta de sensibilidad de Solchaga con las Islas y Hermoso pidió perdón por oponerse a la Universidad de Las Palmas.
Efe, Maspalomas (Gran Canaria)
18/may/18 6:34 AM
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De izquierda a derecha, los expresidentes Fernando Fernández, Lorenzo Olarte, Jerónimo Saavedra y Manuel Hermoso./Elvira Urquijo A. (EFE)

Los siete presidentes que han gobernado Canarias -en una lista que completa el fallecido Adán Martín- consideran que su tierra es "un país dentro de España" que no demanda privilegios, sino un trato diferente acorde a su realidad diferente: el de ocho islas en la ultraperiferia de Europa.

El diario Canariasenhora.com reunió en la tarde de ayer en Maspalomas (Gran Canaria) por primera vez a todos los presidentes que ha tenido el Archipiélago desde su reconocimiento como comunidad autónoma, en un debate público en el que analizaron desde diferentes ópticas políticas (nacionalistas y no nacionalistas) los retos de las islas.

¿Es Canarias un país?, les planteó el moderador, Pedro Guerra, director del medio organizador del encuentro, como apertura del debate. Ninguno se sintió incómodo con esa afirmación.

Lorenzo Olarte, que en su día propuso en el Parlamento de Canarias que el Archipiélago se configurase en España como "un estado libre asociado", dijo que hoy en día está "muy lejos" de sus "veleidades independentistas de juventud". "El separatismo canario hay que pensarlo con la cabeza, no con el corazón. Nosotros solos no podemos vivir", advirtió.

Con sus matices, los siete coinciden en que Canarias es un territorio con sus tradiciones, sus peculiaridades y sus problemas específicos que no siempre son bien comprendidos en Madrid.

Lo sufrió Olarte, cuando todavía estaba en el CDS y se le consideraba un hombre cercano a Adolfo Suárez. Él se enfrentó a la amenaza de la suspensión de la autonomía en la primera -y hasta el año pasado única- vez en la historia de España que se puso en marcha mecanismo previsto el artículo 155 de la Constitución.

Saavedra, dos veces ministro con Felipe González y antes primer presidente de Canarias, reconoció que los grandes partidos españoles no siempre han comprendido bien las circunstancias de las islas, y puso como ejemplo a un compañero de partido: el ministro de Hacienda Carlos Solchaga, con el que tuvo importantes desencuentros.

"Hay que hacer cursillos en determinados ministerios, esté el partido que esté, sobre lo que significa Canarias, porque creen que estamos montados en privilegios. Y no es verdad, son compensaciones singulares a los problemas de lejanía que tenemos", ha recalcado. Manuel Hermoso, tras cuya presidencia nació CC, coincidió con Saavedra: "Solchaga despreciaba a Canarias". Y reclamó el valor de la influencia de los votos nacionalistas: Canarias avanza, opinó, cuando en Madrid necesitan sus votos.

Como contrapunto, su antecesor, Fernando Fernández, reconoció que en su caso tuvo todo el apoyo del gobierno de Felipe González, a través del ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, para renegociar las condiciones de Canarias dentro de la UE como región ultraperiférica, el estatus que tiene en la actualidad.

El debate entre ellos también dio pie a intercambios de opiniones sobre otros asuntos, como la educación, la sostenibilidad ambiental o los límites del turismo. En este último campo, fueron más evidentes las discrepancias entre ellos.

Clavijo abogó por aplicar criterios sostenibles. Rodríguez defendió que Canarias "no puede seguir creciendo a este ritmo", sobre el "monocultivo del turismo" y con cada vez más población en un territorio limitado como es el de las islas: "Es un suicidio"

El debate también sirvió para que Manuel Hermoso pidiera disculpas en público por haberse opuesto como presidente a la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en un momento en el que toda la enseñanza superior estaba en La Laguna. Hermoso confesó, sin ambages, que fue "su gran error" como presidente del Gobierno canario, una equivocación en la que piensa que le pudieron "los sentimientos tinerfeños".