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A BABOR FRANCISCO POMARES

Exorcismos judiciales

13/jun/18 6:18 AM
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La Audiencia Provincial de Las Palmas ha desestimado el recurso de apelación de una propia que pretendía una resolución penal contra la persona o entidad que -tras haberla poseído- la dominaba y controlaba. Pobre. La mayoría se ha tomado a coña tanto el asunto como a la denunciante, que lo que buscaba era una suerte de exorcismo judicial, una condena al leviatán que se resiste a abandonar su cuerpo y su mente y la trae por el camino de la amargura. Yo no le veo la guasa: es posible que la señora confunda el derecho romano con el ritual romano, pero aún así, más que ser señalada como reincidente en el archivo de la causa, la doña debería haber recibido algún tipo de distinción de esas que la Justicia reparte pródigamente entre sus propios miembros, porque es sin duda -después del ex Rajoy- la mejor representante de esa tendencia hoy tan en boga que considera que la Justicia está ahí para resolvernos cualquier cuita. Y es que hay mucha gente que sigue confiando en este país (y en esta región) en la capacidad de los señores magistrados para solucionar nuestros problemas más graves. A fin de cuentas? ¿Qué otra cosa que un monumental exorcismo es lo que está haciendo la Justicia en Cataluña?

Ocurre que es bastante fácil confundir una toga con una sotana: los jueces no solo parecen curas con puñetas, además también farfullan latines, cual clérigos preconciliares. Y algunos sienten especial querencia y devoción por eso de buscar y expulsar al maligno. El juez Alba, por ejemplo, lleva años persiguiendo a Satán, dedicado a grabar psicofonías entre las paredes de la ciudad judicial de Las Palmas. Es de esos jueces que oyen voces (de otros jueces), que luego aparecen misteriosamente transcritas en los papeles. Y no solo eso: Alba es el mayor experto conocido en fenómenos paranormales de la justicia local: lo que ha logrado hacer con el sumario del caso Faycan -que se desmaterialicen en ectoplasma varios años de causa- es una demostración de pura alquimia procesal. Su capacidad para estar y no estar al mismo tiempo en comidas y reuniones donde se le ve, pero no es él, sino una presencia suya, también tiene su misterio. Y luego, está su estilo insuperable para transustanciar conversaciones que le incriminan en conversaciones que incriminan a otros. Eso ya es de libro. Por no hablar de su fijación evangelina y sus métodos inquisitoriales en el sacro proceso contra la perfidia podemita de la magistrada Rosell, una hereje de tomo y lomo que se administra a sí misma dosis casi mortales de Sosa (cáustica) en el desayuno y la merienda.

Alba debería ser nombrado primado curial de exorcismos (una vez desterrado a Cuenca), porque un talento como el suyo no debería ser desaprovechado. Propongo hacer una colecta pública para comprarle una edición facsímil del manual "De las señales y efectos, de que se conoce, que alguno está poseído por el demonio, o hechizado", de don Benito Remigio Noydens, presbítero que fue de la sagrada religión de los clérigos regulares menores. Para que Alba practique -con cuidado- sortilegios ante el espejo.

Cuando se vaya le regalaría eso y también unas pilas para la grabadora. Que no decaiga.

A BABOR FRANCISCO POMARES