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La nueva Constitución cubana, entre la pasión de los mayores y la indiferencia juvenil

Atahualpa Amerise, La Habana, EFE
3/ago/18 8:30 AM
eldia.es
Raúl Castro (c-d) y el presidente cubano, Miguel Diaz-Canel (c-i)./Ernesto Mastrascusa (EFE)

Desde la pasión revolucionaria de muchos ancianos hasta la indiferencia generalizada entre los jóvenes, el proyecto de la nueva Constitución que se debate estos días en Cuba goza de la aprobación mayoritaria de los ciudadanos dentro de la isla.

"No lo he leído aún pero estoy de acuerdo con todo", asegura en La Habana la jubilada Aída Ramírez, de 79 años, tras salir del "estanquillo" con uno de los 600.000 ejemplares del texto constitucional que el Gobierno distribuye desde el lunes al precio de 1 peso cubano (4 centavos de dólar, 3 céntimos de euro).

Ramírez opina que todos los cubanos deben "saber las leyes" del país y más siendo "revolucionarios", mientras señala a otros dos ancianos que en la puerta del establecimiento debaten asuntos políticos con el tabloide en la mano.

El interés de estos veteranos contrasta con la despreocupación de Claudia, Laura, Elena y Rachel, cuatro estudiantes de entre 16 y 17 años a quienes no preocupa en absoluto que, mientras disfrutan de sus vacaciones de verano, se esté cocinando una nueva Carta Magna que sustituya a la actual de 1976.

"Ah, creo que me dieron un ejemplar, pero no lo leí", recuerda Laura, tras reconocer que ni ella ni sus amigas están al tanto de la existencia del nuevo modelo constitucional o de los cambios que este introducirá respecto al anterior, como la propiedad privada, la inversión extranjera o el matrimonio igualitario.

Esta disparidad generacional es representativa del país, según el académico y exdiplomático cubano Carlos Alzugaray, para quien los jóvenes cubanos hoy "están más preocupados del paquete semanal", la colección digital de las últimas películas y series internacionales que circula cada semana en la isla.

En su entrevista con Efe, el experto opina que los "millenials" de la isla sienten en general "cierta indiferencia" por la política, como reflejo del desengaño hacia un sistema cuyos años dorados nunca llegaron a disfrutar.

Las generaciones mayores "vivieron un socialismo que funcionaba -el de los años 1970 y 80- y muchos sienten añoranza, pero las nuevas generaciones no han visto un socialismo que funcione", argumenta Alzugaray.

A la distribución del texto constitucional -224 artículos divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones- seguirán tres meses de consulta popular para que los ciudadanos presenten sus demandas y sugerencias para modificar el documento y finalmente someterlo a referendo.

"Tenemos el derecho de discutirlo, verlo, analizarlo, y es la oportunidad para que los cubanos resolvamos nuestros problemas", explica la ama de casa y licenciada en Economía Rosa María Santana, de 57 años, que agradece los cambios de la reforma constitucional, especialmente en el ámbito económico.

El proyecto de nueva Carta Magna incluye el derecho a la propiedad privada, elimina el término "comunismo" y admite la importancia de la inversión extranjera, lo que blindará las reformas legales ya impulsadas hace una década por el exmandatario Raúl Castro y prolongadas por el actual presidente, Miguel Díaz-Canel.

"Karl Marx nos decía que había que coger lo bueno del capitalismo y del socialismo y adaptarlo a las condiciones de cada país. Me parece muy bien", opina Santana, conforme con que la nueva Constitución ampare a los cada vez más numerosos "cuentapropistas" que saltaron del sector público al privado en busca de prosperidad.

Otro ciudadano consultado por Efe, el economista Rafael Betancur, de 55 años, también ve con optimismo el abandono de la ortodoxia comunista heredada de la alianza con la extinta URSS e incluso propondría ampliar la apertura "reconociendo el derecho a la propiedad de las ONG o las diferentes organizaciones civiles y religiosas".

Más limitados son los cambios propuestos en el sistema político, donde el Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal) permanece como "fuerza dirigente superior", mientras en el ámbito social destaca el reconocimiento del matrimonio igualitario, lo que abrirá las puertas a la legalización de uniones LGTBI.

"A mí me parece bien, que cada cual viva su vida respetando todos los gustos", comenta la profesora de inglés Yoanca Losada, opinión representativa de una amplia mayoría de la sociedad cubana, sobre un asunto que apenas ha suscitado unas pocas voces discordantes provenientes de grupos religiosos minoritarios.

La aparente aceptación de la reforma constitucional por parte de los cubanos dentro del país contrasta con la indignación mostrada por los exiliados, sobre todo la comunidad cubanoamericana de Florida, cuyos representantes han criticado con dureza el proyecto al considerarlo una mera "operación de cosmética".