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A BABOR FRANCISCO POMARES

Política de brindis al sol

21/sep/18 6:26 AM
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Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, amagó ayer con legislar por decreto en materia de pensiones si la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo no llega cuanto antes a un acuerdo en las recomendaciones para reformar el sistema de pensiones. La verdad es que es difícil imaginar que la reforma de las pensiones -el asunto de mayor calado y trascendencia al que se enfrenta una sociedad española cada día más envejecida- pueda realizarse tirando de decretos ley del Gobierno. La ministra Valerio se suma con sus declaraciones a la forma de gobernar que caracteriza y define a este Gobierno: ocurrencias rápidas, respuestas contundentes pegadas a la actualidad, y escasa repercusión real de las declaraciones y las respuestas. Otro ejemplo: ante la subida de la factura eléctrica, que alcanzó sus máximos históricos estos días, el Gobierno decide anunciar que va a suprimir uno de los impuestos que gravan el servicio: el descuento medio mensual supondrá la mitad del precio de un café. Con lo que se ahorre en dos meses en una factura media, podremos tomarnos un cortado. El impacto del asunto no parece extraordinario, pero los medios lo anuncian en primera. Otro más: el Gobierno anuncia que plantea rebajar el impuesto de sociedades de las pymes que facturen menos de un millón de euros desde el 25 por ciento al 23 por ciento. Es difícil que ese anuncio llegue a plasmarse en unos presupuestos que es difícil que puedan ser aplicados, incluso si se sortea con trapisondas y filibusterismos el veto del Senado (lo que también es difícil). Pero el Gobierno anuncia una decisión que no se enfrenta al verdadero problema, que es la escasa tributación de las grandes empresas por el impuesto de sociedades, que -de media- se sitúa muy por debajo del 12 por ciento, y en muchos casos no llega ni al siete por ciento.

El Gobierno de Sánchez ha elegido una forma de gobernar a base de gestos y declaraciones grandilocuentes, que -sin embargo- luego no producen ningún cambio: promesas de actuación instantánea (luego diferidas) sobre cuestiones como la exhumación de los huesos de Franco, o sobre asuntos en los que no hay consenso social, como la regulación de la eutanasia, decisiones de ida y vuelta en materia de venta de material de guerra a países que no ofrecen garantía de respetar las reglas de la guerra, postureo en materia de inmigración, luego traicionado por la realidad de lo que se hace, y hasta sacar a pasear de nuevo a Gibraltar, si se tercia.

Con el único apoyo seguro del PSOE -menos de la cuarta parte de los diputados del Congreso- el Gobierno no puede aplicar un programa propio de medidas o reformas, nada. Sólo gestos Es un Gobierno que no puede gobernar, y entonces hace como que gobierna. Durará hasta que la farsa de Cataluña no pueda sostenerse más, y entonces Sánchez se envolverá en la bandera española y convocara elecciones. Probablemente lo haga al mismo tiempo que las andaluzas. Por desgracia, tampoco las elecciones van a cambiar mucho.

A BABOR FRANCISCO POMARES