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ANA ORTIZ*

Materializando propósitos

12/ene/19 6:31 AM
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Pasaron las fiestas y avanza enero. A medida que desfilan los días, nos hacemos más conscientes de los excesos realizados y de cómo, otra vez, hemos caído en los mismos errores de años anteriores. Al final, enero se convierte en el mes de la marmota, donde cada día de este mes se repite año tras año.

Una parte de nosotros está ansiosa o angustiada, y puede que hasta decepcionada con nosotros mismos y nos preguntamos cómo hemos vuelto a acabar así. Éramos conscientes de que este año no nos volvería a pasar, bien atentos en noviembre y todo bien pensado? ¿cómo se ha vuelto a caer en lo mismo? Pues sí, la energía de las fiestas volvió a envolvernos y se ha repetido, como cada año, los mismos errores, o quizás alguno menos, pero al final uno se encuentra en una situación que hará que enero, y algún mes más, pueda ser complicado.

Quizás la rabia o la frustración contigo mismo te domina, y pensar en lo que debes cambiar es el único punto donde te focalizas y te llenas de propósitos para el nuevo año. El cambio de metas o de propósitos hacen que el cierre del año sea más fácil o nos produzca más ilusión. Hará que nos agarremos a algo y en nuestra cabeza se instala el continuo "cuando pasen las fiestas?".

Ya hablamos de la lista de los no-propósitos, como idea de no repetir todo lo que nos intoxica en nuestro día a día, aquello que no queremos más en nuestra vida. Y estando en este periodo lo tenemos bastante claro por el peso que ejerce en ese presente durante las fiestas, donde predominan los excesos y eso es justo lo primero que vamos a querer impedir. Estamos empachados de comidas, de salidas, de gastos y de relaciones impuestas por las situaciones de las fiestas. Lo que ahora apetece es quedarnos en casa tranquilitos, comer más sano, hacer deporte y llevar una vida más apacible. En este momento es muy fácil, pues al estar en ese estado, sale instintivamente, como por inercia.

Pero la larga lista de propósitos que nos vamos repitiendo mentalmente se instala en la cabeza como un martillo pilón. Y sí, parece que ¡empezamos con ganas! Al menos desde la intención, ¿no? Encima además de estas aspiraciones, aparecerán otras. Quizás son propósitos que hemos deseado desde hace tiempo, o quizás son nuevos. Es una lista de ejemplos clásicos que podremos enumerar? es el dejar de fumar, viajar más, comprar una casa, casarnos, dejar a mi pareja, tener un hijo, cambiar de trabajo, ganar más dinero, dedicar más tiempo a los míos... Un listado de cosas que tenemos en mente cada día, unas que pueden ser posibles, y otras, no tanto.

Pero ¿y si este año nos replanteamos esas metas? Y si este año sí, ¿este año vamos a por ello y nos proponemos el conseguir materializarlas? El ser humano necesita un mapa de actuación, necesita saber los pasos a dar para conseguir sus metas, necesita saber si se equivoca, como rectificar y si las cosas cambian, como amoldarse. Por lo pronto, lo primero que hay que hacer de verdad es "decidir la meta", que ante todo debe ser "realista", sabiendo tus virtudes y tus defectos y las condiciones que tienes para poder realizarlas. Si trabajas ocho horas en horario partido, tienes hijos, casa, perro, no podrás pretender como meta ir todos los días al gimnasio, dedicarles más tiempo a tus hijos, tener todo bien limpio y ordenado, leer más y hacer más cosas con tu pareja, porque quizás para cumplirlo deberías dejar de dormir. Es temporalmente imposible. Entonces? quizás si se puede poner a alguien que ayude en casa, y así, ese tiempo que quitan ciertas obligaciones, lo dedicas a una de tus metas, también puedes decir, voy tres días a hacer deporte, el ir a caminar o correr no tiene que ser en el horario estricto de gimnasios que te imposibilitan realizarlo con rutina y cierta tranquilidad, quizás tu pareja y tu podéis ir juntos a caminar, o te dedicas a sacar el perro tú tres noches y haces un paseo de una hora, no sé, se me ocurren muchas opciones, cuando uno quiere de verdad busca el cómo y el cuándo. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de organizar los tiempos y abrir la mente a nuevas rutinas, aprovechar lo que ya tienes para amoldar tu vida a tus metas y poder sentirte mejor. Todo parte de una estrategia inicial, y si la compartes en casa o con amigos, estos te ayudarán a poder cumplirlas y mantenerlas a lo largo del tiempo.

He dado este ejemplo a nivel general, para poder aplicárnoslo. Lo primero de todo, hay que plantearse el cambio, las necesidades reales, qué me falta, qué necesito, qué deseo... Después cómo podemos cambiarlo, qué hay que hacer para poder conseguirlo, y la frecuencia para mantener ese cambio al que debemos amoldarnos.

Realmente si uno quiere, lo hace. Si está convencido, empieza, si se deja llevar por una meta bien puesta, lo sigue. Si se pone apoyos externos para cuando decaiga (que siempre hay momentos de bajón) lo retoma y podrá terminar el 2019, este año ¡sí lo conseguí! ¿No te apetece acabarlo así?

*Psicóloga y Terapeuta

http://anaortizpsicologa.blogspot.com.es

ANA ORTIZ*