Última
A BABOR FRANCISCO POMARES

El piélago agitado

14/mar/19 6:30 AM
Edición impresa

Decía el maestro de la crónica parlamentaria Wenceslao Fernández Flores, y lo recordaba Luis Carandell en sus extraordinarias crónicas para Televisión Española, que cuando se encontraba en la tribuna de prensa siguiendo una sesión de Cortes, le daba la sensación de ser un pescador de caña, asomado al mar del hemiciclo "esperando a que piquen". Los que llevamos años aguantando el aburrimiento de las sesiones de Teobaldo Power, es una imagen certera ésta del salón de sesiones como piélago predispuesto a pasar en segundos de la calma chicha a la tempestad (y viceversa). En ese vasto océano de conocimientos con un milímetro de profundidad que es la Cámara regional, se pueden encontrar tesoros. Pero hay que tener paciencia?

La sesión de anteayer, después del mustio precedente del día anterior -pleno extraordinario del caso Grúas-, con el grupo del Gobierno como pidiendo perdón por existir, y la oposición instalada en el ridículo, Casimiro Curbelo volvió a liarla. Ya lo había hecho el día antes, denunciando el doble rasero de Sus Señorías de la oposición y despertando el furor de Román Rodríguez y Noemí Santana. El primero debió sentirse aludido -y eso que Curbelo no habló de los negocios familiares- y la segunda es que anda siempre enfadada con todo. Pero fue en la sesión de ayer donde la sangre casi llega al río.

Los gomeros habían presentado una de sus viejas reclamaciones, la posibilidad de formar grupo con tres diputados, es decir, con el 75 por ciento de los diputados de su isla. Lo hicieron en una enmienda para que el nuevo reglamento permita que los grupos se puedan formar con tres diputados (o con el 15 por ciento de los votos), y resulta que la enmienda fue aceptada por 31 votos a favor. Pero cuando se iban a votar los artículos no enmendados, Luz Reverón, alertada por Asier Antona, ausente en las votaciones anteriores, y muy sorprendido al enterarse de que María Australia Navarro había votado con Curbelo, pidió que se repitiera la votación de la enmienda relativa al número de diputados necesario para formar grupo. Dijo que el PP se había equivocado al votar a favor. Curbelo recordó entonces que se había votado ya dos veces y se negó a votar de nuevo lo ya aprobado -algo que solo puede hacerse si todos los diputados están de acuerdo- y dijo que si se admitía repetir la votación recurriría ante los tribunales. Fue entonces cuando se lio parda. Román Rodríguez consideró "incalificable" que alguien intente utilizar un error para sacar ventaja política y exigió votar de nuevo. Noemí Santana acusó a Curbelo de (sic) "estar carente de democracia" y Lola Corujo explicó que Curbelo podía recurrir ante los tribunales (y ganar), pero condenó sus amenazas. Lo que no dijo, por supuesto, es que Ángel Víctor Torres había llegado a un acuerdo con Curbelo para apoyar su pretensión de poder contar con grupo propio en la próxima legislatura, y que ese fue el acuerdo por el que Curbelo estaba dispuesto a apoyar al PSOE en las elecciones generales, sin pedir a cambio el segundo diputado de la lista. La historia acabó con Carolina Darias admitiendo la votación y Curbelo retirando la enmienda, para evitar que llegara a votarse. Y con una ácida bronca en los pasillos entre Curbelo y los socialistas. Les dijo que lo habían engañado miserablemente, y que no contaran ni con su apoyo en las elecciones, ni con sus diputados para un gobierno del PSOE. O sea: que tres menos para el pacto de izquierdas.

A veces el Parlamento se enfada y pasan estas cosas.

A BABOR FRANCISCO POMARES