Sociedad
ANA CAÑO-DELGADO CIENTÍFICA QUE LOGRA QUE LAS PLANTAS SOBREVIVAN A LA SEQUÍA

"Envejecemos por culpa de la deshidratación"

Natalia Vaquero, Epipress/Barcelona
15/mar/19 6:33 AM
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Natalia Vaquero, Epipress/Barcelona

A Ana Caño-Delgado (Madrid, 1972), investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas y estudiosa del Centro de Investigación Agrigenómica de Barcelona, le gustaría ocupar un escaño del Parlamento Europeo para combatir la ignorancia de los políticos que confunden las plantas transgénicas con las modificadas con técnicas de edición genómica, un campo en el que ella es toda una autoridad al haber logrado crear una planta sumamente resistente a la sequía sin afectar a su crecimiento. El descubrimiento, que pretende aplicar a cultivos de valor agronómico para asegurar la alimentación de la población de un planeta en permanente crecimiento, le ha valido una subvención europea de dos millones de euros. Inquieta y parlanchina, Caño-Delgado asegura a Epipress que con sus estudios se abre la puerta a la investigación del envejecimiento de la piel de las personas que, como en el de las plantas, se produce siempre por culpa de la deshidratación.

¿Qué hacen las plantas en los momentos de sequía?

En cuanto se dan cuenta de ello empiezan a ahorrar agua, dejan de crecer y frenan la maquinaria de la fotosíntesis. Paran la producción de nutrientes a la espera de que vuelva a aparecer el agua.

Y si no aparece...

Si la sequía se prolonga mucho empiezan a morirse y ya todo depende de la capacidad de resiliencia al estrés hídrico de la planta.

¿Se puede evitar la dependencia del crecimiento del consumo de agua?

A priori no. Si no hay agua, la planta no puede crecer, pero en momentos de sequía no muy severa siempre se ha intentado aplicar técnicas de mejora para crear variedades de cultivos con mayor resistencia a la falta de agua.

¿Cómo se llegaba a esas técnicas tradicionales?

Observando y seleccionado esas variedades que se comportan mejor en la sequía.

Y usted ha dado un paso más en la selección de esas plantas capaces de vivir casi sin agua.

Sí. Empleamos la biotecnología para cambiar los niveles de un gen de la planta y conseguir que ésta sea más resistente a la sequía, pero salen plantas enanas. Esto no es nuevo. Lo nuevo es coger un gen y no expresarlo en todas las células, sólo en algunas que no son muy importantes a priori para controlar el crecimiento de la planta.

¿Dónde han colocado ustedes esos genes?

Dentro de la planta, en sus células vasculares. Logramos que con una sequía severa de dos semanas y otra más de riego, el 70 por ciento de esas plantas sobreviviesen. Lo normal es que sólo sobrevivan el 3 por ciento.

¿Qué sucede en ese tejido vascular modificado?

Ese es el tejido de transporte de la planta, el equivalente a nuestras venas. Es un sistema de irrigación de los nutrientes que salen de la fotosíntesis a través de la savia. Uno de los tejidos despensa de la planta es la raíz, adonde llegan los azúcares de la hoja. Cuando no hay agua deja de producir azúcares en la hoja y se vacía la despensa, pero en nuestras plantas la producción de azúcar es brutal y, por lo tanto, la despensa está llenísima. Así cuando llega la sequía ni se dan cuenta.

¿Cuáles son exactamente los genes que modifican?

Los genes receptores de esteroides, que son unas hormonas importantísimas para el desarrollo vascular y el transporte de nutrientes.

¿Cómo afecta la escasez de agua en general a las pérdidas de cultivos?

Además de que las plantas dejan de crecer, los frutos carecen de azúcares y la cosecha se pierde.

¿Por qué no ha funcionado la manipulación genética aplicada hasta ahora?

Porque se basaba en la manipulación de genes en todos los tejidos de la planta y no se tenían en cuenta los tejidos concretos que contribuyen a esa resistencia a la sequía sin afectar al crecimiento de la planta.

¿Cuáles son los genes específicos del crecimiento de las plantas?

Hay muchos porque las plantas utilizan el 10 por ciento de su genoma para crecer. Una planta modelo como la Arabidopsis tiene al menos dos mil genes implicados en su crecimiento, pero lo importante es saber cuáles son los reguladores maestros, y hemos descubierto que son esos receptores vasculares de esteroides. Nosotros editamos esos genes para mejorar la circulación de nutrientes sin dañar a otros que influyen en el crecimiento.

¿Qué otras ventajas tiene esta manipulación?

Hemos analizado las hojas y las raíces de nuestras plantas cuando llevaban dos semanas sin agua y hemos descubierto que en la raíz se acumulaban un montón de moléculas osmoprotectoras vitales para la elaboración de cosméticos destinados a hidratar la piel. Envejecemos por culpa de la deshidratación. Deberíamos ser capaces en el futuro de tener terapias génicas para controlar la producción de osmolitos en nuestras células para evitar esa deshidratación. Se puede explotar el potencial de estas plantas para elaborar productos que cuiden la piel.

¿Qué se propone investigar ahora?

Este estudio lo hemos hecho con la planta modelo Arabidopsis, pero ahora tratamos de aplicarlo a otros cultivos de valor agronómico y, sobre todo, a los cereales. Tenemos el compromiso de contribuir al gran reto social que supone acabar con el hambre en el mundo. Para ello usamos una tecnología diferente que implica la edición de los genes de la planta para optimizar el proceso de resistencia a la sequía.

¿Supone entonces crear una planta transgénica?

No. Está técnica de edición genómica no supone la generación de una planta transgénica sino que se asemeja al proceso natural de mejora clásica. Se trata de una mejora asistida.

Sin embargo, Europa no ve con buenos ojos la edición genómica en las plantas. ¿Cuál es la razón del supuesto error de enfoque de las autoridades europeas?

La normativa actual las considera transgénicas, y esto es un error técnico, pues la edición genómica consiste en modificar un gen endógeno de la planta, mientras que la transgénica es incorporar un gen ajeno. Una de las soluciones para la agricultura y para asegurar la producción de cereales afectada por el cambio climático pasa por la edición genómica porque es la alternativa más potente con la que contamos ahora. La pena es que entre los políticos escasean los científicos.

Los partidos políticos verdes tampoco están muy de acuerdo con sus descubrimientos.

Es absurdo estar en contra de la biotecnología porque supondría frenar los avances tecnológicos que benefician a la agricultura que tanto defienden.

¿Qué argumentos van a emplear para defender su punto de vista en favor del corta y pega genético ante el Parlamento Europeo?

Hay que dejar claro que para poder modernizar la agricultura hay que apostar por la investigación. Trabajando en plantas modelos se puede aprender mucho de procesos que luego se pueden adaptar a plantas de interés agrícola, que a priori presentan más dificultades a los experimentos. Nuestra propuesta cuenta con el apoyo financiero del Consejo Europeo de Investigación para trasladar nuestras herramientas a los cereales.

¿Corre Europa en su opinión el riesgo de acentuar su retraso tecnológico?

Si no se aprueba la normativa de edición genómica en plantas, se producirá un retraso intelectual y económico que repercutirá en la seguridad alimentaria. Con la agricultura tradicional no se puede hacer frente a los retos sociales de sostenibilidad que marcan las Naciones Unidas. No podremos generar suficientes alimentos para la población creciente en las condiciones climáticas actuales.

¿Dónde están autorizadas medidas de mejora genética como la que ustedes proponen?

En EEUU, Canadá, Japón, China, Argentina y Brasil.

¿Supondría su experimento poner fin a lo que ustedes llaman el estrés hídrico?

No. Es tan solo un principio en la búsqueda de soluciones. La sequía es un proceso muy complejo que se debe combatir con biotecnología en combinación con otras medidas agronómicas como las técnicas de riego.

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