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A BABOR FRANCISCO POMARES

El pulso está servido

1/jul/17 6:14 AM
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El PSOE canario celebra sus primarias el día 23 de julio, justo una semana después del plazo final que se ha dado el PP para el cierre de las negociaciones sobre el Gobierno de Canarias. Coalición quiere esperar esa semana, porque la situación política en las Islas puede cambiar radicalmente en función de quien resulte ganador del proceso de primarias. De la futura secretaría general del PSOE canario depende la relación que los socialistas vayan a tener con el Gobierno que preside Clavijo. Si las primarias las ganan Hernández o López Aguilar, es evidente que la tensión entre el PSOE en la oposición y Coalición en el Gobierno será termonuclear. Pero si las gana Ángel Víctor Torres, las cosas serán distintas. De hecho, Clavijo sabe que la posición del PSOE dirigido por el sanchista Torres sería no presionar al Gobierno con demasiada intensidad, para intentar evitar el cierre de un acuerdo con el PP, que -probablemente- sentenciaría más allá de lo que queda de legislatura el alejamiento del PSOE del poder regional. Pedro Sánchez tiene un cierto "feeling" con Clavijo, se conocen y se han tratado con anterioridad; cerrarán juntos el pacto que luego saltó por los conflictos con Patricia Hernández. Hace unos meses, Clavijo se reunió con representantes insulares del PSOE canario en casa de la Loli Corujo, en Lanzarote. De ese encuentro salió con la idea de que los socialistas que apoyan la candidatura de Torres mantendrían una actitud menos beligerante con su Gobierno. De ahí el interés de Coalición de retrasar las negociaciones con el PP al menos un par de semanas, hasta finales de agosto.

Antona -que conoce la intención coalicionera de retrasar la negociación- está absolutamente cerrado a aceptar menos de cuatro consejerías, y eso ha desatado una escalada de tensiones y señales. Es difícil saber quién fue primero, si el huevo o la gallina: el huevo del PP, paralizando junto al PSOE el nombramiento de la secretaria temporal del Consejo Rector de la tele y bloqueando ayer la prórroga del contrato con Abertis (la antigua Retevisión), que ha de garantizar la continuidad de la señal de la tele canaria más allá del 31 de agosto. O si fue primero la gallina Rosa Dávila absteniéndose en la propuesta de techo de gasto del Gobierno Rajoy en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Fuera primero lo uno o fuera primero lo otro, Coalición aprovechó para suspender la reunión de los negociadores del pacto prevista para ayer viernes, y así ganar tiempo. Un tiempo necesario para que la negociación se demore, o para que Asier Antona se pliegue a la "teoría de las seretas". Según Coalición, Antona ha acudido al supermercado del Gobierno con una sereta grande, en la que caben cuatro consejerías. Y Clavijo solo está dispuesto a permitir una sereta pequeña, en la que quepan tres, y aún no sabe cómo resolverá el asunto, que tiene a las direcciones de Tenerife y Lanzarote soltando escupitajos por la boca. Lo resuelva o no, logre o no convencer al PP de esperar hasta primeros de agosto, lo cierto es que la papeleta de Clavijo no es fácil. Su Gobierno es el menos respaldado en el Parlamento (y fuera del Parlamento) en toda la historia de la Autonomía, y en las próximas semanas se enfrenta a votaciones parlamentarias en las que el concurso del PP es clave: la aprobación de la ley de crédito extraordinario y los cambios del Consejo Consultivo y del Diputado del Común. También Rajoy necesita a Coalición para sacar el 11 de julio el techo de gasto. Lo de los próximos días consiste en que cada cual saque músculo y lo luzca. El pulso está servido.