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Estados Unidos buscará ante Japón revancha y primera final del Clásico

21/03/2017 01:47
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Los Angeles (EE.UU.), EFE La selección de Estados Unidos está lista para jugar el partido más importante en lo que va de la cuarta edición del Clásico Mundial de Béisbol cuando mañana, martes, en el Dodger Stadium de Los Angeles, se enfrente a Japón en la segunda semifinal del torneo más importante de la competición internacional.

El equipo anfitrión, que llega por segunda vez a las semifinales, tendrá como objetivo principal alcanzar la gran final, que se le escapó en la del 2009, cuando, en el mismo escenario, perdió por 4-9 ante Japón, que luego se proclamó campeón.

Aunque Japón llega al partido invicto con marca de 6-0 en las dos primeras rondas, no ha tenido buenos partidos de preparación de cara al duelo con Estados Unidos, y cosechó sendas derrotas ante los Cachorros de Chicago y los Dodgers de Los Angeles.

Pero la selección nipona ha logrado estar en las cuatro semifinales del torneo y buscará el tercer título en cuatro participaciones después que lo ganó en las dos primeras.

El derecho de los Nacionales, Tanner Roark, ha sido anunciado para abrir por Estados Unidos. Los japoneses aún no han nombrado formalmente a su abridor, pero probablemente será el as del equipo, Tomoyuki Sugano, un derecho de 27 años que lanza con los Yomiuri Giants de la liga profesional de su país.

"Estamos listos para el partido, que será complicado, pero no más de los que ya hemos superado en las dos primeras rondas", declaró el piloto de Estados Unidos, el veterano Jim Leyland. "Los jugadores saben lo que tienen que hacer y estoy seguro que daremos otro buen espectáculo deportivo a todos los seguidores".

Leyland reiteró que dentro del equipo no había ningún tipo de presión con relación a lo sucedido en los anteriores Clásicos y mucho menos pensar en la semifinal del 2009, aunque como es lógico se recuerda que Japón fue el verdugo.

"De loo que no tengo ninguna duda es que será un buen partido", destacó Leyland en rueda de prensa. "Pero habrá que ver como se encuentra nuestro pitcheo, la defensa y por supuesto el bateo que vayamos a presentar".

Leyland dijo que se sentía tranquilo y cómodo de como han respondido todos los jugadores y no tenía ninguna duda que iban a responder de la misma manera ante Japón.

"Si analizamos hemos jugado de manera consistente y las derrotas que tuvimos ante República Dominicana en la primera ronda y luego ante Puerto Rico en la segunda se dieron por cosas puntuales", analizó Leyland. "Lo más importante es que supimos reaccionar en cada momento y nos crecimos como equipo".

Este año el equipo de las barras y las estrellas cuenta con un formidable equipo liderado por Adam Jones, Giancarlo Stanton, ambos protagonistas en el partido decisivo del sábado ante República Dominicana a la que ganaron por 6-3 y lograron la clasificación a las semifinales, y otras estrellas de las Grandes Ligas.

Jones hizo la jugada defensiva del torneo al capturar una pelota que iba de jonrón por encima de la barda del jardín central, Stantton pegó el cuadrangular decisivo de dos carreras en la parte alta de la cuarta entrada para el parcial de (4-2).

Estados Unidos y Japón se han enfrentado dos veces desde que se creó el Clásico Mundial en el 2006, con una victoria por cada equipo. Los estadounidenses se impusieron en un juego de segunda ronda en el 2006, y perdieron en las semifinales del 2009, que fue la derrota que más dolió.

Estados Unidos no quiere que se repita aquel juego lleno de errores en el que todo se vino abajo cuando Japón le anotó cinco veces al lanzador Roy Oswalt en el cuarto episodio.

Aquel equipo fue dirigido por Davey Johnson y no hay ningún técnico o jugador de esa escuadra en la que ahora dirige Leyland, pero la derrota sigue doliendo.

"Duele porque es el pasatiempo nacional de Estados Unidos y todos queremos tener un título de campeones del Clásico", valoró Leyland. "Cierto que a los fanáticos tal vez no le diesen demasiada importancia, pero los jugadores que llegan al equipo nacional están comprometidos con darlo todo y ser los mejores".

Por su parte, Japón, que ganó las dos primeras ediciones del Clásico Mundial de Béisbol venciendo a Cuba, en Petco Park de San Diego, en el 2006 y a Corea del Sur tras demoler a Estados Unidos en el 2009, quiere recuperar la corona perdida.

Los japoneses viajan como estrellas de rock con cientos de periodistas que los acompañan a cruzar el Pacífico para estos juegos finales.

Además, cientos de fanáticos rodean en todo momento a los tres autobuses que trasladan del hotel al campo la comitiva del equipo japonés.

Para los japoneses, su mejor jugador, Shohei Otani, quien se desempeña como lanzador y bateador designado, no pudo participar debido a una lesión en el tobillo derecho.

Otani ya regreso a jugar con su club, los campeones defensores de las Ligas de Japón, Nippon-Ham Fighters.

El jugador más notable de Japón esta vez es Norichika Aoki, un jardinero con experiencia de cinco campañas de Grandes Ligas y ahora miembro de los Astros de Houston.

Aoki batea de por vida .286 con 88 bases robadas para los Cerveceros de Milwaukee, Reales de Kansas City, Gigantes de San Francisco y Marineros de Seattle, demostrando en todos ellos que es un excelente pelotero que le pega muy bien a la bola.