Optimismo razonado

El Tenerife tiene las de ganar. Llega a las nueve últimas jornadas con la tarea de recortar las distancias bien hecha. Ahora está en la línea de salida codo a codo con los demás aspirantes y puede presumir de argumentos de peso para ganar esta carrera. En el tramo final de la temporada suben las exigencias, la pelea será más selectiva que lo que ha sido hasta ahora. Seis de los doce equipos que están en la lucha (desde el Sporting hasta el Lugo) se van a quedar fuera y solo entrarán en “playoff” los que más partidos ganen, dentro y fuera de casa, sin medias tintas, como ha sucedido hasta ahora. Esta tendencia se acentúa para el premio del ascenso directo. Los empates, que en los dos primeros tercios de la temporada se aceptaban de buen grado, no van a alcanzar de ahora en adelante para meter la cabeza en el grupo de los elegidos y eso implica un cambio de conducta que va a retratar a los conjuntos que no tienen lo suficiente para ir a buscar los partidos. Esa capacidad se mide en términos de calidad.

Frente a la presión, la exigencia y la necesidad de ganar cada semana, responde siempre mejor el equipo que tiene más recursos, más calidad individual y más gol, siempre a partir de un plano de igualdad en lo táctico. La del Tenerife es una de las plantillas mejor dotadas para sacar recursos de la chistera. En realidad, el triunfo en Pamplona, que ha cambiado por completo el panorama, está directamente relacionado con el peso de la calidad individual. El gol de Bryan Acosta es el mejor ejemplo. Con jugadores de esa capacidad de desequilibrio (como Villar, Longo, Mula…) se puede ir a ganar a cualquier campo. Los otros competidores, salvo el Rayo y el Sporting, no demuestran tener para tanto. Optimismo razonado.

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