Canarias

Participación ciudadana


15/jun/03 16:35 PM
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EL ASOCIACIONISMO no es un fenómeno nuevo, ni mucho menos, ni es un fenómeno de nuestro tiempo. Cuando se habla de él en un sentido genérico se está aludiendo a la actividad asociativa del ser humano y, en este orden aparece fuertemente unido a la sociabilidad que es consustancial a su propia naturaleza. Esta condición no le ha permitido prescindir de sus semejantes y, por el contrario, su propia limitación y la parquedad de sus fuerzas le han llevado en todo momento a unirse a los demás individuos de su especie, para de esta forma hacer posible la consecución de sus fines.

Fue en los años 60-70, cuando las asociaciones de vecinos adquieren especial importancia, conviertíendose en un marco privilegiado de participación ciudadana, desde donde se comienza a reivindicar por la llegada de la democracia por el progreso económico, social, cultural y por unas mejores condiciones de vida.

En la etapa de la transición, el movimiento vecinal alcanzó su máxima importancia, de mayor auge del asociacionismo. Este movimiento vecinal era bastante importante. Es en la época de los 80 cuando aparece el debilitamiento de los colectivos vecinales, motivado seguramente por el hecho de conseguir a través de los ayuntamientos democráticos diversas mejoras de infraestructura, servicios, mayor calidad de vida, aumento de participación, etc. Sin embargo, hay que señalar que actualmente existe un cierto deseo de reflexionar para mejorar y alcanzar el dinamismo y la eficacia que en otra época tuvo.

En una sociedad contemporánea, debido a la complejidad de los recursos económicos, sociales y políticos, la actividad participativa es difícil. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el ejercicio de la democracia se halla fuertemente condicionado por nuevas costumbres, de un cierto autoritarismo de tipo burocrático, sobre las cuales ni el sistema constitucional ni la defensa de las libertades individuales ejercen la presión necesaria para lograr reducir sus efectos.

Por todo ello, es necesario que la representación vecinal se prolongue a otros ámbitos, más allá del aparato institucional, tanto del parlamento como instituciones locales, etc., hasta conseguir su penetración en el seno de nuestra sociedad, por consiguiente en la administración pública.

Hay que tener en cuenta que la democracia participativa aparece como la forma superior de la democracia. Es un derecho de todo ciudadano.

Participar no es otra cosa que realizar una colaboración en la formación de la voluntad política y su consiguiente incidencia en la elaboración de normas y actos de la Administración, así como llegar a intervenir en el control y ejecución de la posterior gestión.

Tanto la Constitución de 1978, como la legislación local, estatal, canaria, entre otras, contemplan el derecho de los ciudadanos a participar en la gestión de las administraciones correspondientes, y por ello muchos ayuntamientos han eleborado el Reglamento de Participación como marco normativo para propiciar la participación de los vecinos en la gestión y control de la actividad de las Administración públicas.

* Secretario de la Confederación Canaria de Asociaciones de Vecinos (CONCAVE)