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Los cuatro pilares de la atención social

Hace cuatro años nació Sumas como asociación para trabajar desde la perspectiva multidisciplinar la diversidad funcional, salud mental o dificultades de adaptación social.
J.D.M.
4/nov/18 6:37 AM
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La sede de Sumas en La Laguna -tiene otra en Las Palmas y pronto abrirá más por su perspectiva regional- destila actividad cualquier día laborable, como el de la lluviosa mañana en que la visitó EL DÍA. Francisco Figueroa, presidente y director de proyectos, y Walter Martín, director técnico, son las caras que reciben a este periódico en representación de las aproximadamente cuarenta personas que forman la plantilla. Profesionales de distintos ámbitos que se agruparon hace cuatro años -todos tenían una amplia experiencia anterior en diferentes entidades- en esta asociación sin ánimo de lucro para afrontar desde una óptica multidisciplinar la atención social en tres ámbitos fundamentales de actuación: jóvenes con diversidad funcional, problemas de salud mental y dificultades de adaptación social. "Juntos o por separado", aclaran de entrada los protagonistas.

Subrayan que "nos llegan los casos más complejos, en muchos de los cuales ya se ha trabajado sin obtener resultados. Se trata de perfiles muy complicados sin respuesta para sus necesidades o dificultades. Trabajamos con menores o con chicos de hasta 25 años y sus familias, en su entorno cotidiano. En intervención ambulatoria, acogimiento familiar y formación. En relación directa con el Gobierno de Canarias que nos deriva casos o proyectos".

La primera premisa es "la prevención, la preservación familiar y el desarrollo de estas personas en su entorno", apuntan, para añadir: "No tenemos una visión asistencialista, sino buscamos capacitar a la familia con un trabajo multidisciplinar de psicólogos, pedagogos, enfermeros, trabajadores sociales, educadores...".

Otra "pata" es el acogimiento familiar específico, un programa puntero a nivel nacional", señalan con orgullo, para concluir que "por número de casos tenemos la media más alta del estado lo que nos puede dar una dimensión del problema. Hay 54 registrados, pero la proyección es llegar a los 70. Se trata de niños con algún problema o mayores de 8 años que llevan mucho tiempo en centros para darles una oportunidad".

Las familias tiene un componente "voluntario y altruista. La mayoría de sus miembros están formados en el ámbito social. Hay una compensación económica pero yo, que creo en esto y tengo una niña de 5 años, no lo haría", apunta, sincero, uno de ellos. El registro de familias se hace a través del Gobierno de Canarias y luego se les da formación tanto presencial como "online". El balance es "muy positivo, en la inmensa mayoría de los casos sale bien. Hacemos un seguimiento intensivo, incluso una o dos veces en semana y se detectan los problemas con rapidez".

La prevención pasa por la intervención ambulatoria en la familia antes de meter al menor en un centro. Tiene un carácter "intenso, corto, entre seis y nueve meses, multidisciplinar y global. En casa, en el colegio, en su entorno... con buenos resultados en un 90% del centenar de casos que hemos tenido en los tres últimos años".

Este trabajo "nos aporta un informe completo de cada caso para ajustar la familia o la asistencia". Desde su experiencia, "hay que hablar en general sin zonas concretas. En barrios como Añaza, Santa María del Mar, La Candelaria o Jinámar, sí, pero también con perfiles en el centro de Santa Cruz o La Laguna. No siempre se trata de familias disfuncionales".

Francisco y Walter resumen: "Canarias es solidaria, pero no basta con eso. Es necesario el apoyo de los equipos técnicos y profesionales para que las familias no estén solas. Familias cuyo tipo da igual mientras sean solidarias: tradicionales, con personas del mismo género, monoparentales...".

Al margen de la frialdad de los números y la teoría en la atención social cotidiana, hay realidades duras y respuestas increíbles por solidarias, pero ciertas. Como la de Cristo, enfermero de la ONG, que cuenta su propio caso: "Soy acogiente de una niña que tiene un cáncer en el cerebro. Tuvo un proceso y se recuperó pero su familia no podía atenderla y nos decidimos a acogerla en casa. Estuvo seis meses, recayó y el tumor reapareció. Era un vegetal. No hablaba, comía por sonda, rechazaba el contacto físico... Según la estadística solo hay posibilidad de recuperación en un 3% de los casos y si la recaída es antes de dos años no hay solución. Pues bien, pasó otros seis meses en el hospital y el tumor se paró. Han transcurrido dos años y medio y ya lleva tres y medio en total con nosotros. Ahora come, habla, camina, abraza... Acaba de cumplir 6". Un éxito de una vieja terapia, la del amor, el cariño y la atención en la familia.

Otro caso real que cuenta Eva, trabajadora de Sumas: "Un chico adolescente que hoy tiene 15 años y desde que tenía uno hasta los 14 estuvo en centros asistenciales. El educador de uno de ellos adquieró un vínculo especial con él y decidió acogerlo en su casa donde vive con su pareja. Ellos acaban de ser padres de mellizos y el chico continúa en la casa con una relación estupenda. En un año ha tenido una gran adaptación social, es un estudiante de notas brillantes y uno más en la familia".

Todavía un ejemplo más: "Es un caso similar de partida al anterior con el añadido de que no se trata de un solo chico, sino de cuatro hermanas de entre 6 y 16 años acogidas por la misma familia que, así, de repente se convirtió en numerosa. Para bien".

Formación y empleo

Una tarea, de la mano de Gobierno de Canarias y el Fondo Social Europeo, orientada a chicos que han estado en el sistema de protección. Tras salir de los centros se fomenta su formación y posterior empleo. Para conseguir un puesto de trabajo y mantenerlo. Una formación "dual", también para el empresario al que se intenta apoyar. No se forma, por ejemplo, en ferretería, sino que se hacen prácticas remuneradas y se evalúa durante un par de meses sus dificultades y si vale para el puesto. Acompañar y dar estrategias a ambas partes: trabajador y empresario. "Partimos con 20 casos y ya tenemos 55. La estimación era muy baja para la realidad, haría falta el triple", dicen. "Estamos cambiando el modelo de 30 años de intervención. Queda mucho por hacer, pero creemos estar en el buen camino. Desde estas ocho islitas estamos trabajando en algo innovador y a exportar", insisten desde Sumas.