Carnaval
HUMBERTO GONAR

Un museo necesario


27/feb/03 0:27 AM
Edición impresa

CUANDO UNO ACUDE a un espectáculo de las características del que se vio anoche en la plaza de España no puede evitar que se le venga a la mente una reflexión: ¡Qué pena que Santa Cruz pierda todo esta demostración de arte y originalidad que sería la envidia de los mejores creadores!

En 1993, se perdió una oportunidad de oro para rescatar toda la historia del Carnaval chicharrero en lo que a murgas se refiere. Esta edición se acaba de inaugurar otra muestra que debe ser una cita obligada para el amante de la fiesta: la recopilación de disfraces y, sobretodo, de fotografías de los 60 años de historia de una de las rondallas señeras: la Unión Artística El Cabo.

Cada año que pasa puede ser un lastre más que caiga encima de los gestores si no actúan de forma inmediata para evitar la pérdida de tanto disfraz, porque, de lo contrario, llegará el día que se inaugure el anhelado Museo del Carnaval y no tengamos qué exponer dentro.

Aunque está claro que no será preciso mucho espacio. Las nuevas tecnologías informáticas vienen a facilitar un soporte virtual que, casi de forma mágica, permite guardar en muchos discos digitales años, anécdotas, imágenes, sonidos...

Si las murgas se han caracterizado en los últimos años por aportar al Carnaval la imagen más comercial de cara al público joven, los diseñadores se mantienen como referente en las fantasías más fastuosas que desfilarán en los próximos días por las calles y que se llaman disfraces, aunque parecen obras de arquitectura perfectamente milimetradas y equilibradas para que no rompan el sentido de la estética.

Ya sea por que los diseñadores este año están más unidos que nunca, o porque el pasado año se consolidó la apuesta por el uso de ruedas en las fantasías, anoche quedó de manifiesto que la aplicación de las técnicas no desmerece el trabajo siempre y cuando estén al servicio de quien la viste.

En su particular pulso por ser más espectaculares que el mismo escenario, los creadores de los trajes sorprendieron anoche con nuevas técnicas que más allá del uso de las ruedas en las fantasías, tal es el caso de la aplicación de hilo luminoso o motores para dar más esplendor y movilidad a cada traje.

Si con Bambones nació este año la murga "interactiva", con las reinas desembarcó la electrónica.

HUMBERTO GONAR