Comunicación

El maestro Ibarbiaen el recuerdo


16/ene/03 14:44 PM
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EN LA DÉCADA DE LOS SESENTA y primeros setenta, el maestro Rafael Ibarbia fue, probablemente, el músico más popular del país. Como director de orquesta se asomaba, semana tras semana, a las pantallas de la televisión para acompañar a cantantes de todo tipo y condición en una época en la que los artistas todavía cantaban en directo y en la que el público aún era respetado. Los nombres de Rafael, Karina, Nino Bravo, Manolo Escobar, Márquez Piquer o Rocío Jurado son sólo una muestra que podría ampliarse de forma ilimitada. En la memoria de todos quedará para siempre, imborrable, su imagen de hombre grande y bueno dirigiendo la orquesta que acompañaba a Massiel el día que ésta ganó el Festival de Eurovisión.

Sin embargo, el maestro Ibarbia era un músico versátil que, a pesar de su popularidad, fue un perfecto desconocido. Pianista prodigioso, ganador de varios premios en su juventud - uno de ellos interpretando la "Heroica" de Chopin - , llegó a tocar ante Stranvinski cuando era un niño todavía, y causó tan honda impresión en el compositor ruso que quiso tomarlo como alumno. Los difíciles tiempos de guerra y de posguerra vinieron a malbaratar tan prometedores comienzos, y, aunque nunca dejó de tocar el piano, su carrera se decantó hacia la dirección y - su mayor faceta, aunque la menos reconocida - la orquestación. Conocedor profundo de los instrumentos y de sus posibilidades, su quehacer se convirtió en un auténtico lujo para canciones ligeras que se vieron avaloradas por el acompañamiento exquisito y preciso de la cuerda o el ritmo contundente y unívoco del metal.

Trabajador infatigable, el maestro Ibarbia se acercó también a la zarzuela - dirigió en no pocas ocasiones a cantantes de la talla de Alfredo Kraus - , fue precursor en nuestro país del musical al estilo de Broadway al adaptar y dirigir "El diluvio que viene" y completó más de 3.000 grabaciones discográficas en múltiple registros musicales, desde la música clásica hasta el flamenco. Como compositor fue autor de varias bandas sonoras para cine y de múltiples sintonías para radio y televisión, además de, entre otras obras, una "Exégesis para orquesta de la Sonata nº 2 de Chopin" y de una "Rapsodia cubana". La muerte, siempre prematura, ha venido a interrumpir los dos últimos proyectos en los que trabajaba: un concierto para piano y una ópera. Su adiós deja inacabada una de las páginas más densas y variadas de la música contemporánea española.