Comunicación
JAVIER OBREGÓN

"Verano 3"


3/ago/03 14:45 PM
Edición impresa

HAY UN SEÑOR con cara de pena cuyo nombre artístico es Mariano Uno Ochenta y Cinco. En su currículo figura que, en una ocasión, hizo sonreír a un espectador de la tercera fila de un teatro de Cuenca. También hay actuaciones musicales. Quienes las protagonizan suelen ser cantantes de un solo verano que lucen peinados similares al que se le quedaría a uno si pudiera ver, en vivo y en directo, a Marujita Díaz nada más levantarse. Entre actuación y actuación, los presentadores, en consonancia con la época del año, muy dada a la frivolidad y el relajo en las formas, compadrean y se gastan bromitas del tipo: "Te gustan los helados, pues helada te vas a quedar cuando veas al artista que viene a continuación?". Y los guionistas se quedan tan panchos y seguro que cobran a fin de mes.

Como maestro de ceremonias está Andoni Ferreño. Este mocetón bilbaíno luce unas camisas por las que Chiquito de la Calzada mataría. Es evidente que Ferreño no se ha dejado influir por el glamour de los alrededores de la plaza de Indautxu. Demuestra la misma soltura que se exigiría para presentar una gala de elección de la romera mayor en las fiestas del más humilde de los pueblos de la festera España.

Es verano, y como hemos apuntado en años pasados y por estas mismas fechas, el nivel de exigencia televisual disminuye. Antena 3 amortigua los calores estivales con espacios de fácil asimilación, en los que el televidente se zampa unos camarones con una cerveza fría sin detenerse a pensar si la estupidez que ha soltado el Ferreño merece o no unos segundos de sesuda reflexión. "Verano 3" consigue que deseemos fervientemente que el lunes llegue cuanto antes. Es un programa que sataniza aún más el domingo y lo llega a convertir en el día más odiado de la semana.

Cuerpos hermosos, humor y actuaciones musicales. Una trilogía que encuentra pleno paralelismo en el negociado de al lado, aunque con la diferencia de que "Noche de fiesta" ?el innombrable? nos castiga a lo largo de todo el año con la misma pócima. En todo caso, esto nos sirve para que los espectadores contemos con un caparazón del suficiente grosor como para enfrentarnos con garantías a experimentos de estío con el mismo patronaje.

Este panorama tan desalentador provoca cierta ansiedad en el televidente. En nuestro subconsciente catódico se empieza a anhelar el retorno de "Crónicas?", un nueva entrega de "GH" o la tercera edición de "OT". Tiempo habrá de cebarnos con ellos dentro de dos meses.

JAVIER OBREGÓN