Comunicación

El lienzo en blanco


28/dic/03 0:42 AM
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LO MISMO QUE LOS ESCRITORES dicen sentir pavor ante la página en blanco, los pintores experimentan una sensación parecida cuando se tienen que enfrentar a un lienzo inmaculado, máxime si la obra es por encargo y el trabajo que acometen no es un mero ejercicio de pericia o una arrebatadora llamada de las musas. "Mierda de artista nº 047", de Piero Manzini, es una obra que se expuso en una de las últimas ediciones de ARCO. Ahora sale por una pasta, y eso que hace cuarenta años ya tenía un precio en el mercado del ¿arte? que se situaba en torno a los 3.000 dólares. Se trata de una lata de metal, envasada en 1961, de 5 centímetros de alto y un diámetro de 6,5 centímetros. Su serie de 90 latas de conserva de 90 gramos cada una con excrementos de artistas conservados al natural supuso una de las críticas más radicales a la valoración de las obras de arte en función del aprecio mercantil de la firma del artista. Cada lata se vendía al peso, según la cotización diaria del oro. Pero volvamos al lienzo en blanco. En 1913, Kazimir Malevich presentó su famoso "Cuadrado negro sobre fondo blanco". El mismo Malevich recordaba el revuelo que provocó: "Expuse una tela que no representaba otra cosa que un cuadro negro sobre fondo blanco". Los críticos y el público se quejaron: "¡Se ha perdido todo lo que amamos! ¡Estamos en un desierto! ¡Sólo un cuadrado negro sobre fondo blanco!". Malevich se descojonaba. Por lo menos, él no se había limitado a dejar el lienzo a su suerte. ¡Había pintado un cuadrado negro!

La semana pasada el programa de Antena 3 "Siete días, siete noches" presentaba como el acabóse del periodismo interpretativo, con presuntas pinceladas de investigación y aire retrospectivo, una cinta de vídeo de la futura reina de España, Letizia Ortiz, poco antes de cruzar el charco y emprender su tan manoseada aventura mejicana. Una chica normal acaba de terminar su Licenciatura en Periodismo y explica ante la inquisidora cámara los motivos que le empujan a hacer sus primeros pinitos profesionales en este país centroamericano. Un lienzo en blanco. No hay nada especial que rascar. Un viaje iniciático como otro cualquiera. Como el que emprenden miles de jóvenes españoles al terminar sus estudios, cuando se dan cuenta de que en España un becario mece su existencia entre el desprecio y la sobreexplotación. Pero no; atribulados comentaristas analizan la obviedad, pretendiendo atisbar inseguridades o fallos en su expresión no verbal. Aparece el polígrafo, que siempre da un toque de rigurosidad al reportaje más sinsorgo. De acuerdo, Letizia va a ser la reina de España. Está en el objetivo de millones de miradas y todos entendemos que cualquier cosa que diga o haga va a ser observada con lupa. Pero no nos engañemos: lo de Antena 3 el otro día es elucubrar sobre un lienzo en blanco. No había razones lógicas para rascar debajo de la pintura; porque debajo no había nada, nada periodísticamente interesante.