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EUSTAQUIO VILLALBA MORENO *

Los Amigos del Museo de Ciencias Naturales


7/ene/02 20:50 PM
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CANARIAS ES UNA cita reiterada en la Historia de la Ciencia, con Ptolomeo se convirtió en el Archipiélago en el quicio de la cartografía clásica. El viaje de Colón inició el importante capítulo del Archipiélago en la historia de los descubrimientos geográficos y el Siglo de las Luces hizo de las Islas un laboratorio de las nacientes ciencias de la naturaleza y los puertos canarios, especialmente el de Santa Cruz, fueron escala obligada en las grandes expediciones científicas de la ilustración. Ni los canarios ni la Corona Española fueron ajenos a este bullir de las ciencias, es más, durante el reinado de Carlos III floreció una espléndida generación de isleños profundamente interesados por los nuevos conocimientos. Como señala Herrera Piqué, "Viera y Clavijo fue, con Agustín de Bethencourt y con Clavijo Fajardo, la cima de la Ilustración Canaria. Y no casualmente, cada una de estas tres figuras - cuya personalidad científica trascendió los límites del Archipiélago Canario - hubo de beber en las fuentes de la cultura europea de su tiempo, más allá del exiguo legado en sus Islas". Sin embargo, Tenerife tardaría mucho tiempo en contar con un museo acorde con su historia y su patrimonio natural. El interés y, sobre todo, la tenacidad de científicos como Don José María Fernández, Manuel Morales, Rafael Arozarena, Telesforo Bravo o Wolfredo Wildpret, la visión de los regidores del Cabildo de la Isla y el esfuerzo diario de sus trabajadores han hecho posible que Canarias cuente con una institución de enorme calidad y prestigio en la ciencia internacional. El personal del museo y un grupo de amigos vinculados por su interés por la naturaleza y su cariño al museo decidieron constituirse en una asociación. Ésta fue presentada públicamente en el salón noble del Cabildo Insular en enero de 1998. El objetivo era, y es, aglutinar en torno al museo a todas las personas interesadas por la naturaleza y constituirse en un cauce de participación de la sociedad con el museo. El comienzo de las actividades de la nueva asociación coincidieron con la apertura de las primeras salas del nuevo Museo de la naturaleza y el Hombre. Éste reúne en su parte expositiva a los museos que comparten sede en el restaurado edificio del antiguo hospital de la ciudad. Desde el primer momento la asociación contó con el apoyo de los responsables del OAMC y, con la del entonces vicepresidente del Cabildo, Ricardo Melchior, que aceptó la Presidencia de Honor como muestra de apoyo a esta iniciativa. Desde el primer momento, los Amigos del Museo han colaborado intensamente en difundir sus fondos, en colaborar en los proyectos de investigación y en organizar actividades de carácter científico y divulgativo. Pero también nos hemos propuesto reconocer la labor de los que han hecho posible esta realidad nombrándoles socios de honor. Este ha sido el caso de Telesforo Bravo, Gunter y Mary Anne Kunkel, Rafael Arozarena, Wolfredo Wildpret, Antonio González y Herbert Hohmann. Gracias a ellos y a otros entusiastas de la ciencia y al Cabildo de Tenerife, las Islas disponen de un museo acorde con el papel que el Archipiélago ha jugado en la historia del conocimiento.
A finales del siglo XVIII Don José de Viera y Clavijo escribió su Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias. Fue el primer compendio de la naturaleza isleña y abarca los tres reinos clásicos de las ciencias naturales: las rocas y los minerales, plantas y animales, fueran endémicos o no de las Islas. En el prólogo escribió: ¡Cuántos nacen, viven y mueren en un territorio como el nuestro sin conocer lo que ven, sin saber lo que pisan, sin detenerse en lo que encuentran! El día nueve, la reina de España inaugura el Museo de la Naturaleza y el Hombre, un museo que hará posible que los canarios y nuestros visitantes puedan entender lo que miran y poder así descifrar el paisaje de una naturaleza singular. Creo que con este museo se cumplirá el deseo de Viera y será posible que ya no ocurra por falta de medios que haya personas para las cuales "las plantas más singulares no son sino yerbas; las piedras y las tierras casi todas una; los pájaros los mismos que los de otras provincias; los peces los de todos los mares". Los Amigos del Museo nos consideramos herederos de esa tradición dieciochesca de interés por la naturaleza, del trabajo de gabinete, de la divulgación y del estudio que tanto impulsaron los monarcas ilustrados españoles. Por eso es comprensible que la próxima inauguración sea un motivo de profunda satisfacción y un acicate para los Amigos del Museo de Ciencias naturales.

* Presidente de la Asociación Amigos del Museo

de Ciencias Naturales de Tenerife

EUSTAQUIO VILLALBA MORENO *