Criterios
COMENTARIO INTERNACIONAL ENRIQUE VÁZQUEZ

La buena dirección


8/feb/02 20:52 PM
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PARECE MUY NOTABLE que el portavoz presidencial norteamericano, Ari Fleischer, dijera ayer, al adelantar la decisión de la Casa Blanca de aplicar la Convención de Ginebra a los talibán prisioneros (pero no a los combatientes de Al Qaeda) que en los últimos días el presidente había examinado el asunto con su asesora de seguridad nacional, Condoleezza Rice, no con los servicios jurídicos... La crucial decisión, pues, parece haber sido ponderada más en función de su relevancia política que de su mera dimensión técnica, por lo demás juiciosamente atendida: los talibán, mal que bien, eran el ejército (una milicia política en realidad) de un régimen político reconocido por tres Estados (Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Pakistán) y fueron capturados en operaciones de lo que el vocabulario oficial en Washington llama a diario una guerra. No hay sorpresa a la hora de negar, en cambio, los beneficios de la Convención a los activistas de Al Qaeda, descritos como terroristas. Y eso, que nadie discute, sirve tanto para los afganos como para (la gran mayoría) extranjeros.

Esta distinción, a su vez, dará rápidamente quebraderos de cabeza y postulará la aparición, sobre todo, de lingüistas, traductores y otras categorías que deberán establecer quién es quién en un complejo magma confesional, social, político y militar. Había poca concreción en el anuncio de Fleischer (en realidad, la confirmación a la pregunta de un periodista, no una comunicación en toda regla de la Casa Blanca y, por tanto, un poco vacilante) y no estaba claro si los detenidos de uno de los dos grupos - los talibán - o de ninguno de los dos serían considerados prisioneros de guerra. Y la diferencia no es pequeña: en el segundo caso los militares capturados sólo están obligados a facilitar su identidad y su rango. Nada más. Fleischer, en plena glosa temprana del asunto, añadió que, en cualquier caso, el trato diario a los prisioneros sería el mismo y sería correcto y bueno, como hacen siempre los Estados Unidos. El portavoz no hace comentarios políticos y por eso no pudo decir lo que dijeron a coro todos los medios del mundo: con la confusión que se quiera, con matices y limitaciones por aclarar, lo cierto es que Bush va en la buena dirección y - una vez no son veces - escucha muchas voces del exterior.

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