Criterios
ÁNGEL RIPOLLÉS BAUTISTA

Siempre la verdad


17/feb/02 20:53 PM
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HOY ES FRECUENTE HABLAR de lo que no se sabe, y quizá no pueda saberse. Es fácil dar por bueno lo que se oye, aunque dudemos de la fuente de información de aquéllo que acabamos de oir.

Recuerdo, hace años, de entrar en un bar de esta capital donde dos ciudadanos discutían sobre mi valía profesional. Uno de ellos argumentaba que su opinión era la más valiosa, porque muchas noches dialogaba conmigo. Que me conocía muy bien, y por ende podía valorar mis méritos profesionales.

Garantizo que no conocía a los dos personajes, y que tampoco ellos me conocían, porque estuve en el bar como quince minutos, y seguían discutiendo sin indentificarme.

En otras ocasiones, en reuniones se me ha preguntado si soy inspector de tasas, y al decir que soy abogado, aquella persona que dijo no saber quién era señaló que conocía a varios abogados, marcando sus apellidos y nombrando el mío.

He oído, a través de muchas personas, como otras varias se atribuyen parentesco, con aquellas que ellas consideran de cierta significación social.

Todo esto significa entronizar la mentira como una verdad, siendo conscientes de su falsedad.

A ciencia cierta no sé porqué esto se produce. Me parece que por pereza mental en unas ocasiones, y por mala intención de otras.

Lo que acabamos de decir sobre aspectos individuales y de no extraordinaria trascendencia, se produce también a otra escala mayor, y utilizando los medios de difusión, los medios de comunicación social.

Así por ejemplo tenemos el caso de la Argentina, donde todas las tragedias del país hermano están casi siempre en las enormes mentiras que sobre él se han dicho.

Bueno sería que supiéramos en las informaciones que se nos dan, lo que ocultan, y aquello que desvirtúan.

Que supiéramos que bajo el título de algún trabajo, de algún artículo, hay algo distinto de lo que su título pregona.

Debemos, siempre, operar con la verdad.

ÁNGEL RIPOLLÉS BAUTISTA