Criterios

CARTAS AL DIRECTOR


22/feb/02 20:53 PM
Edición impresa
Hablemos de derechos que está de moda

Algo sorprendida al escuchar unas manifestaciones del Sr. Marcial Morales en un medio de comunicación al preguntarle por el interminable problema de "los sin papeles", repetía una y otra vez la palabra "derecho", decía: "hay que respetar sus derechos", "no se pueden lesionar sus derechos", "hay que proteger sus derechos". Y yo pregunto entre tanto derecho, ¿en qué lugar quedan los derechos de los canarios para hacer efectivos los derechos de los que vienen de fuera de manera ilegal y sin ningún tipo de control? También se hablaba de "solidaridad", creo que los canarios hemos sido un pueblo bastante solidario, pero, sres., toda solidaridad tiene un límite y ante esta ocupación ilegal hemos permanecido callados y hemos sido solidarios, pero ya nos están desbordando y no hay que confundir la "solidaridad" con "bobería" porque de todos es sabido "que el derecho de una persona acaba donde empieza el de otra". Por todo ello, preguntamos a nuestros poderes públicos que son los reponsables de la protección de la salud y de su tutela mediante la adopción de las medidas preventivas necesarias, amparándonos en el derecho a la información que nos den cifras de cuántas de estas pobres personas que entran día a día sin ningún tipo de control sanitario a nuestra tierra son portadoras de enfermedades contagiosas y muchas de ellas mortales, como son la lepra, la tuberculosis, el ébola y el sida entre otras. ¿En dónde queda nuestro derecho a la protección de la salud? Que nos informen con números de cuántas de estas personas son atendidas a diario en nuestras instituciones sanitarias, sobre todo en el Sur de nuestra Isla que a veces supera su número al de los nacionales, y que nos digan cuánto de nuestro presupuesto público va a parar al mantenimiento social económico y sanitario de estos inmigrantes, y en cuánto revierte negativamente esto en nuestra salud y en nuestra economía. Que nos informen también cuántas de estas personas aumentan la delincuencia en nuestras tierras, la inseguridad ciudadana, cuántas se dedican a la prostitución y al mundo de la droga, debido a sus circunstancias.Y a nuestro Gobierno central pedirle que deje de hacer de este problema un pleito interinsular, que deje de tratarnos como la colonia olvidada y marginada y que recuerde que el pueblo canario contribuye al mantenimiento y al sostenimiento del gasto público y que tenga en cuenta lo limitado de nuestro territorio.
L

Alicia E.N.

Opinión sobre el CD Tenerife desde Lanzarote
Espero que esta humilde carta sirva para algo, desde mi lejanía (Lanzarote), aunque cercano a la vez en estar informado lo que a la actualidad de C.D. Tenerife se refiere (y cuando he podido estando presente en encuentros importantes - a pesar de lo caro que me sale a mí más que uno que vive en Santa Cruz - ), tengo que opinar que tenemos que quitarnos la venda desde todos los puntos del C.D. Tenerife (afición, medios de comunicación y directiva), ¿por qué?, porque cada vez que veo las ruedas de Prensa del entrenador Sr. Mel me acuesto soñando que vamos a jugar la Champions League (jugamos de "maravilla" y perdimos como siempre), nada más lejos de la realidad, ya está bien del mismo discurso y algo "fachento" encima, la realidad señores es que estamos en la cola y por muy mínima que parezca ya están diferenciándose los siguientes que están por arriba a nosotros.
Y por último espero que tal como dice su cronista en este mismo diario, Erick Canino, "explote en ratos de genialidad", ya que esta temporada no vamos a ver otra cosa y me pueda acostar sin otro sueño que levantarme al día siguiente, diciendo ganamos.
L

Antonio Morales

(Lanzarote)

Buena gente

en Las Palmas La amabilidad no se ha olvidado en Canarias. Hoy he sido testigo de ello. Y los protagonistas de mi historia son los taxistas de Las Palmas. A quienes felicito por su trato directo y afectuoso con todos sus clientes, trato que se extiende incluso a una paleta como soy yo para seguir direcciones.
Me trasladé a Las Palmas capital a resolver asuntos de trabajo. Desconozco la ciudad, así que para ir a mi destino tomé un taxi. Y resultó que mi destino estaba a la vuelta de la esquina de la parada. El señor taxista que me recogió, no sólo no se enfadó conmigo, sino que además de desearme un buen día, no me quiso cobrar el trayecto. Imagínense ustedes la cara de vergüenza que se me puso. Pero por otra parte, me sentí orgullosa de que todavía quede algo de esa amabilidasd e inocencia guanche en nuestros paisanos. Todavía queda buena gente, aunque sea en la isla de enfrente. Ahora bien, una pregunta se me viene a la mente... ¿Hubieran actuando de la misma manera los taxistas de Tenerife? A ustedes les encomiendo la respuesta.
De cualquier forma, desde aquí les mando un saludo muy fuerte a los taxistas grancanarios, y ante aquellos que me atendieron tan amablemente me quito el sombrero.
L

Naty

Crónica de un viaje

Las palabras, que formarán parte de la presente crónica, nacieron por las rutas de la sangre, del otro lado del mar. Son mi voz que naufragó, para siempre, en la erupción del corazón. Ahora, simplemente, comprendo que me encontraba en el epicentro de la cristiandad en donde todos los caminos nos conducen a un mismo punto, y que es para el católico un constante éxtasis poseído por un lenguaje universal. La ciudad de Roma es un espejo que me refleja, en todo momento, la urbe principal y lo maravilloso de un secreto fielmente transmitido a través del tiempo y que, aún tratará de inculcar en quienes la visitan. La visión amplia de unos hombres que volaron con su imaginación más allá del pensamiento, traspasando la frontera del sentimiento transportado al equilibrio entre lo real y lo grandioso o monumental, me hace reconocer que somos unos seres privilegiados en contemplar lo portentoso. Dirigir la mirada a lo más destacable de un autor es hacer mayor su obra. Bramante, Miguel Ángel, Rafael, Bernini, Borromini... por tal motivo, sin lugar a dudas, lo hacen majestuosamente con sus creaciones en la Ciudad Eterna. Se puede apreciar lo curioso e insólito en sitios distintos por unas específicas condiciones arquitectónicas, que me hablan de ingenio y de la sublime y armoniosa grandiosidad de unas determinadas manifestaciones artísticas.

Después de vivir unas jornadas increíblemente fantásticas, fue un gran acontecimiento subir a la cúpula de la Basílica de San Pedro. Me paré, un rato estático, oyendo el tañido de las campanas, mientras las palomas componían una bella estampa con sus revuelos, y mis ojos disfrutaban plácidamente del panorama inigualado. ¡Muy feliz, junto a los demás, viví aquellas horas! Olvidado de todo, sólo me importaba el paisaje y la senda del río, en su canción eterna, y acompañado por el aire que arrullaba mis oídos para contemplarlo. Entonces, la dicha plena, al llegar el mediodía, traspasó el umbral de mi anhelada ilusión de rezar el Angelus a los pies del Apóstol, y en presencia del Santo Padre. ¡Quién pudiera pintarlo o escribirlo! Lo diría hasta el más incrédulo, porque aquel instante estaba esperando que una pluma maestra de poeta o los duchos pinceles de un pintor lo escribiera o pintara como su obra suprema. ¡Qué bonito, el recorrido por una Roma llena de arte, de pasado y de misterio! ¡Qué bonita mañana, la mañana aquella que contemplé la sublime apoteosis de la Capilla Sixtina! La imaginación me hizo pensar que el cielo, no sólo en el resplandor y sucesión de los días, luce el manto puro de su realeza, porque goza, a su plena satisfacción, de un encanto merecido. Las grandes obras brillarán con destellos de alegría y reflejos de ilusión, como sólo pueden ellas por su fulgente origen, que sobre mi cabeza descargaban sueños de misterio y soledad.L

Domingo Cabrera Pérez