Criterios
DRA. A.M. ENEBRAL CASARES

San José: ¿padre o hijo?


19/mar/02 20:55 PM
Edición impresa
- ¿A QUÉ VIENE ESA PREGUNTA? Le objetaba al muchacho que me la dirigía. Y su respuesta me resultó tan inteligente y curiosa, que me parece apropiada para comentarla hoy. Preguntaba por qué, si en la festividad de San José celebramos el "día del padre", no se celebra como "Patrón de la Iglesia", en vez de adjudicarlo al "día del seminario". Inteligente ocurrencia, pero no fácil de razonar, ya que los móviles más parecen provenir de intereses económicos que de rendir gracias y alabanzas al modelo familiar. El "Día del Seminario" recaba en las Misas festivas generosas colectas para su mantenimiento, aunque no falten para ello distintos medios establecidos y diversas ayudas y conciertos. Pero festejar al modélico "padre protector" de la cristiana Iglesia no da dinero.Sí, en cambio, cuando sindicatos y fuerzas políticas impusieron como día festivo que el 1 de mayo fuese "Fiesta del Trabajo", la Iglesia en contrapartida decidió celebrar en ese día a "San José obrero"; festividad de ninguna repercusión piadosa en favor del respeto y la santidad de la familia, representada singularmente en la cabeza del responsable
"Pater familias". ¡Y cuán necesitados estamos de apreciar, ensalzar, respetar y venerar a la persona del padre, figura humana del único verdadero Padre , creador del universo, de cuyo amor y providencia todos vivimos! Pero... ¿sabemos rezar al "Padre" nuestro? ¿Qué le pedimos?...Ante todo: que sea Él quien
reine entre nosotros. Lo que significa rogarle que gobierne y dirija nuestros pasos; que nos enseñe la senda del bien y nos conduzca a la dicha de compartir con Él su gloria eterna. Mas para que así sea, es preciso aceptar su voluntad, con tanta fe, tanta confianza y tanta fidelidad como pudiéramos rendirle habitando ya con Él. Y confiando en su ayuda cotidiana, y el perdón de todas nuestras culpas y nuestras innumerables deudas por las gracias recibidas, le pedimos que nos libre del verdadero mal, que es el de caer en las redes del pecado al que el mundo intenta arrastrarnos. Los daños, necesidades, torturas, injusticias, crueldades y muertes causadas por los malos hermanos serán inmensamente centuplicados por los bienes y los gozos que nos dará el Padre. De Él hemos de recibirlo todo; así como todo perderemos si nos apartamos de Él: ¡el verdadero Padre ! y a semejanza de Él, ¡con qué urgente necesidad debería insistirse en remediar el caos familiar que actualmente invade a nuestro mundo moderno! Cierto que, desde hace tiempo, la figura y la responsabilidad del padre ha caído en desgracia; y es la madre quien parece ser la buena e imprescindible. Mucho habría que hablar acerca de esto, sin olvidar que la ambiciosa Eva sigue imponiéndose al débil Adán. Razón de más por la que, si queremos poner orden en la corrompida sociedad, hemos de insistir en la apremiante necesidad de destacar los intrínsecos valores de la figura del padre, auténtica "imagen" del Padre-Dios. Si existe en el calendario un "Día del Padre", ¿a quién se debe dedicar?... Seamos sensatos, y no busquemos dinero ni en el comercio para regalitos a papá, ni en el seminario para aspirantes hijos de la Iglesia. Enseñemos a ensalzar los valores del "padre"; tomando por modelo a San José, padre de Nuestro Señor Jesús, cabeza de la Iglesia.
DRA. A.M. ENEBRAL CASARES