Criterios
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
Celaá sobre el Consejo de Ministros en Barcelona: "No tenemos nervios" leer
LA MEDIA COLUMNA FRANCISCO AYALA

Mala política de farmacias


22/mar/02 20:55 PM
Edición impresa

QUE CONSTE QUE, aunque lo parezca, no la tengo cogida con la Consejería de Sanidad y su titular, Don Rafael Díaz. En todo caso, sería la Consejería la que la tiene cogida con este desdichado pueblo. Hoy el tema de este "ladrillo" no va a ser el ya tristemente famoso "plan de choque" del consejero para la lista de espera, que crece todos los días como la bola de nieve. Ni siquiera la anunciada huelga que van a hacer los médicos de nuevo, porque el Departamento del señor Díaz, dicen los galenos, no ha cumplido los compromisos firmados. Es que he leído en la Prensa que la Dirección General de la Salud Pública de tal Consejería se ha decidido, por fin, a tramitar los expedientes administrativos que tienen que ver con la modificación de las zonas farmacéuticas especiales. Se crearán ocho zonas de éstas, entre las cuales se encuentra la de El Socorro, en el municipio tinerfeño de Tegueste.

La rocambolesca historia de estos líos de quita y pon, como otros muchos que tienen que ver con boticas en las Islas, empieza cuando, creada y en funcionamiento hace 15 años una oficina de farmacia, la Dirección General deja sin botica a la extensa comarca por Resolución de 7 de mayo de 1999, que estipula un "concurso de traslado". O sea, que ya va para dos años que El Socorro lleva sin farmacia y, para comprar una aspirina, los residentes tienen que trasladarse, en guagua o en taxi los que no tienen coche propio, hasta la botica más cercana que está a una distancia aproximada de siete kilómetros.

Cuando la Dirección General de Salud Pública dictó la tal Resolución le importó un rábano, de los que se dan abundantemente en esa zona agrícola, que más de tres mil vecinos de El Socorro y de El Portezuelo, se queden sin botica. Yo no sé si al señor Díaz o al titular de la Dirección de la Salud esa, les habrá dado, una noche cualquiera, un fuerte dolor de muelas y que, con el coche que no arranca, tuvieran que ir como sea a siete kilómetros de distancia para comprar un nolotil. Claro que peor es desriscarse por aquellos muladares y no tener a mano una mala venda o un esparadrapo, pero lo de la muela jeringa más.

No es la primera vez que, por un pleito entre boticarios/as, se cierra una farmacia, como ocurrió en un barrio de La Victoria y comenté varias veces en esta columna, y se condene a los vecinos a subir o bajar varios kilómetros de cuesta casi practicando alpinismo. Pero aquí Sanidad no ha tenido la culpa excepto en que está tardando más de la cuenta en mandar al Parlamento una Ley que regule razonable y justamente el otorgamiento de licencias de oficinas de farmacia, como lo han hecho ya otras comunidades autónomas con competencia en la materia. Y no lo digo por la Comunidad Foral de Navarra, que se pasó autorizando boticas como kioskos de caramelos y hasta farmacias "adosadas" como los chalets baratos. Ni tanto ni tan poco.

LA MEDIA COLUMNA FRANCISCO AYALA