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LA MIRADA PERPLEJA RODRIGO FIDEL RODRÍGUEZ BORGES

De locos


26/abr/02 20:57 PM
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EN 1888 UN NIETZSCHE exultante y febril entrega a la imprenta El caso Wagner, Crepúsculo de los ídolos, El Anticristo y Ecce Homo, además de algunos otros escritos. El 3 de enero de 1889 sufre un colapso en la Piazza Carlo Alberto de Turín, envía a sus amigos cartas con señales inequívocas de demencia y se hunde en el abismo de la locura hasta el día de su muerte en agosto de 1900. "No sabemos lo que puede el cuerpo", dejó escrito un sabio. En el caso del músico Robert Schumann, el diagnóstico de los especialistas fue trastorno maníaco - depresivo. La enfermedad se caracteriza por la alternancia de fases maníacas en las que el enfermo se muestra expansivo, feliz, alucinado, creativo y genial, con períodos profundamente depresivos en los que se abandona a la melancolía. La componente maníaca sumergía al músico en una borrachera orgásmica, una especie de euforia creativa intensamente satisfactoria; en tanto que durante los intervalos depresivos su capacidad creativa se reducía al mínimo. En 1849, en plena fase maníaca, Schumann compuso más de dos docenas de piezas musicales, en contraste con la total ausencia de producción durante el período depresivo de 1844.

La vida del matemático Nash - llevada al cine en el film Una mente maravillosa - refleja también esa sorprendente y terrible relación entre genialidad y locura. Con apenas 20 años, Nash revolucionó el mundo de las matemáticas y de las ciencias económicas con su teoría de los juegos, pero ninguno de sus éxitos profesionales pudo evitar que la esquizofrenia lo tuviera apartado de la vida social y de la investigación durante 30 años, al final de los cuales, y contra todo pronóstico, emergió un nuevo Nash apto para llevar una vida de apariencia normal. Con todo, su vuelta a la normalidad no ha hecho de él un hombre feliz. Como se cuenta en su biografía, al término de una conferencia uno de los asistentes le preguntó si se sentía definitivamente curado. El matemático responde que sí, pero de inmediato se hace otra pregunta: "¿Estaría feliz un poeta que es esquizofrénico, que se ha curado de la esquizofrenia, pero que ha dejado de escribir poesía?". De manera que este hombre siente nostalgia de su locura porque comprende que la genialidad de sus algoritmos bebía de la misma fuente alucinatoria que sus desórdenes mentales. Tal pareciera que los mismos fármacos que lo rescataron de la locura le privaron también de su talento. Y sin término medio: o matemático genial y loco o individuo cuerdo pero científico vulgar.

LA MIRADA PERPLEJA RODRIGO FIDEL RODRÍGUEZ BORGES