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El espejo regional


9/jun/02 21:00 PM
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ANA BOTELLA, "primera dama", "señora del presidente", de José María Aznar, estuvo en Tenerife 7 horas. En este tiempo, tomó vino del país, el nuestro. Paseó por la Villa de La Orotava, para gozo y alegría de Isaac Valencia, su nacionalista alcalde; observó, de brazos cruzados, los tapices de la Villa; habló por el teléfono dorado y cogió dos aviones. ¡Ah!, y visitó el museo de la iglesia de La Concepción. Todo ese vendaval de actividad le hizo merecedora de ríos de tinta y secuelas de flashes, como si de una bendición se tratara. Para rematar la faena, que diría el mismísimo Jesulín de Ubrique, alguien le comentó que se alegraba de hablar con ella porque "él era de su partido de toda la vida, desde la época de Adolfo Suárez".
De aquí nos emanan preguntas sin cesar sobre la representatividad de su carrera política que nació a la sombra de su marido, y se apagará con su fulgor. Aprovechó la estancia para opinar sobre el asunto del acoso de Nevenka Fernández y su apoyo a Ismael Álvarez, ex alcalde de Ponferrada, por haber dimitido al conocer la sentencia que le acusaba de acoso sexual. Bastante metió la patita al opinar, para ahora cubrirse de gloria, justificándose en la semántica y la falsedad de la oscuridad.
Al margen de apoyar a Cristina Tavío, presidenta de turno del Partido Popular en Tenerife, tiene gracia que este personaje venga a las Colonias a declarar sus opiniones personales. Además, brillan por omisión, los líderes masculinos del Partido Popular en Tenerife, Pablo Matos o Benicio Alonso, en foto alguna. Debe ser que en ese partido las chicas van con las chicas y los chicos con los chicos, ofreciendo al tendido del siglo XXI una feria de ausencias digna de la industrialización de la cultura y la sociedad civilizada.
Mientras tanto, Joseph Piqué, ministro de Asuntos Exteriores, engatilla su revólver contra Adán Martín, al que acusa de sembrar incertidumbres falsas en la discusión del encaje de los asuntos canarios en Europa. Parece que al aspirante a presidente de la Generalitat por el Partido Popular se le están olvidando los pactos de su Gobierno y la saludable opción que ofrece la democracia y la configuración autonómica del Estado, para que se defiendan los oscurantismos de la gestión Europea nacional de nuestros legítimos asuntos. Al margen de la costumbre de algunos políticos de exagerar los problemas, para luego dar la foto de grandes gestores, no es de recibo que existan aún "defensores" castellanos en los caminos de Canarias.
Valoremos correctamente que estamos en la carrera electoral, que Botella se irá con su cónyuge, que Piqué volverá a su Cataluña querida, y que por aquí nos quedaremos con Adán y su incruenta lucha con Román, Francisco Aznar, Julio Bonis, Nacho González y todo aquel que le tosa o le dé sombra. Nos vamos a ahorrar un pastón en Prensa rosa.
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