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EN POCAS PALABRAS EMILIO RACIONERO MENASALVAS

Auditorio = Incumplimientos


28/jun/02 21:02 PM
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DESDE LA CONCEPCIÓN ORIGINAL, al resultado final. Desde las funciones anunciadas de una comisión ciudadana para el seguimiento de las obras, a las ejercidas realmente. Desde la constitución del Consejo de Administración de la empresa Auditorio de Tenerife S.A., el 30 de abril de 1999 en el Cabildo, a la inscripción que de tal Consejo se hizo en el Registro Mercantil. Desde el presupuesto de contratación de las obras, al coste real que se habrá acumulado al momento de su conclusión. Desde el plazo de ejecución, al que realmente se habrá tomado. Incumplimientos sobre incumplimientos. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuánto?

Corría el año de 1995, cuando el Pleno del Cabildo acordaba "iniciar expediente de contratación de las obras comprendidas en el proyecto de Auditorio de Tenerife (...)". En aquella sesión era portavoz de ATI Don Paulino Rivero y, ante los señalamientos de segura desviación presupuestaria que hacía el PSOE, dijo que "no entiendo el señalamiento de peligros de desviación en el precio de ejecución del Proyecto, cuando eso ocurre en la mayoría de las obras importantes que afronta cualquier Administración". Más tarde, y ante la crítica del portavoz del PSOE por tal manifestación, dijo: "creo que la oposición, en este caso, se está anticipando a algo que no ha sucedido, y que espero no suceda, dadas las enormes cautelas adoptadas al efecto". Las "enormes cautelas" que luego tomarían cuerpo por decisión del entonces presidente del Cabildo, Don Adán Martín, eran: contratación cerrada, llave en mano, por valor de 4.440 millones de pesetas y creación de una comisión ciudadana de seguimiento de las obras para evitar desviaciones del proyecto, a fin de que no ocurriese lo acontecido en el recinto ferial. Bla, bla, bla. Nada se ha cumplido.

Llegado a este punto he de recriminar lo actuado por la referida comisión ciudadana. Se supone que una comisión ciudadana, representante de la diversidad del estrato social, habría de informar de su actividad a la sociedad de que proviene. Así los ciudadanos, interesados o no en el desarrollo de esta obra, tendríamos conocimiento de sus acuerdos y propuestas. Que yo sepa, ninguna comunicación ha difundido esta comisión. Y uno, que ya en 1986 fue obsequiado con el premio "Don Preguntón", tras la culminación de un curso de verano del CICICOM, ha indagado sobre la tal comisión ciudadana. Y he venido a enterarme que ella es la instigadora de la modificación del proyecto para adaptarlo a ópera; que es la instigadora de la modifcación del proyecto para habilitar nuevos espacios como sede de la OST (cosa que siempre había entendido yo que formaba parte del proyecto original); que es la instigadora de la modificación del proyecto para la construcción de zona de aparcamientos para servicio del Auditorio. En fin, que es aquella comisión ciudadana que tenía como misión principal evitar desviaciones del presupuesto la que ha propiciado los sucesivos encarecimientos de la obra. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuánto? ¿Se dispara bien con pólvora ajena?

De vez en cuando, los políticos con cargos de responsabilidad deberían releer las actas de aquellas sesiones en que intervienen para tratar de meditar, hacer acto de contrición e imponerse la correspondiente penitencia. Pero esto sería cuestión de vergüenza propia y eso es algo que está en desuso.

EN POCAS PALABRAS EMILIO RACIONERO MENASALVAS