Criterios
WENCESLAO BERRIEL MARTÍNEZ *

Irak, el petróleo y Canarias


5/abr/03 21:26 PM
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EL DESGRACIADO INICIO de las hostilidades bélicas en Irak ha puesto de nuevo en un primer plano el papel estratégico que ha jugado el petróleo en el último siglo y, especialmente, el que va a continuar jugando en, al menos, los próximos 30 años.

En Canarias, donde el petróleo no es una fuente más de energía, sino la columna vertebral de nuestro transporte, de nuestra electricidad e incluso de nuestra agua, el Gobierno ha tomado de inmediato las medidas adecuadas para garantizar el abastecimiento de petróleo y para ello está haciendo un seguimiento permanente, y casi minuto a minuto, de los stocks estratégicos que la Compañía de Reservas Estratégicas (CORES) dispone en las diversas instalaciones de las empresas petrolíferas presentes en nuestro archipiélago. Canarias, podemos afirmar, cuenta con los stocks suficientes para cubrir nuestras necesidades internas y las de los aviones y buques que recalan en nuestro territorio. Además, la propia existencia de una refinería en Tenerife es una garantía adicional de que no faltará el petróleo en ninguna circunstancia.

Pero estas decisiones, urgentes y adaptadas al momento, no deben hacer olvidar que, casi por casualidad histórica, el propio Gobierno de Canarias aprobaba hace algo más de dos semanas el nuevo Plan Energético de Canarias (PECAN) en el que la Viceconsejería de Desarrollo Industrial e Innovación Tecnológica había estado trabajando intensamente durante los últimos dos años y que actualiza, sobre la base de los nuevos condicionantes internos e internacionales, el anterior Plan Energético aprobado en 1990, que lógicamente ya ha cumplido sobradamente su misión.

Cuando comenzábamos la elaboración del nuevo PECAN, muchos se preguntaban la necesidad de un ejercicio de planificación como éste en momentos en que la palabra de moda en el sector energético y en el conjunto de la economía era "liberalización". Se nos acusó, en algunos círculos, de "intervencionistas" y de "ir contra el curso de la historia", pero estos acontecimientos ponen de manifiesto, mejor que ningún argumento, la necesidad de que Canarias cuente con un Plan Energético propio, donde se establezcan horizontes de futuro, se definan pautas indicativas para los operadores energéticos privados y los consumidores y se diseñen y planifiquen las acciones adecuadas tanto al nivel del propio Gobierno, como de los Cabildos y Ayuntamientos, cada uno en el marco de su propias competencias.

Es el nuevo PECAN un plan que apuesta por tres directrices básicas, y en cierta medida complementarias: aumentar eficientemente la seguridad del aprovisionamiento de energía para Canarias, apostar de manera decidida por las energías renovables y contribuir a preservar el medio ambiente.

A su vez, la seguridad eficiente del aprovisionamiento de energía descansa en tres actuaciones principales: la primera actuación, la más accesible aunque también la menos valorada algunas veces, es la de potenciar el uso racional de la energía, sin que ello se traduzca en una "reducción" de nuestra calidad de vida. Este concepto de "uso eficiente", que va más allá del mero concepto de "ahorro de energía", implica un sinnúmero de actuaciones: desde aumentos de la eficiencia en nuestro parque de generación eléctrica, a reducción de las pérdidas técnicas de transporte, mejora de la eficiencia industrial y doméstica en el uso de la energía, y se extiende, en razón de nuestro importante consumo en desalación de agua, en medidas complementarias para mejorar la eficiencia en el uso de este elemento. En segundo lugar, apostar por la introducción del gas natural, como futuro elemento medular de la generación eléctrica, diversificando una parte considerable de nuestro consumo de petróleo y reduciendo, tanto el coste de generación eléctrica como las emisiones de gases de efecto invernadero y de otros gases negativos para el medio ambiente. Por último, la tercera actuación en esta materia es un reforzamiento de la capacidad normativa de la Administración canaria, no con ánimo de interferir, no con el propósito de limitar la eficiencia del sector privado, sino con la misión de ordenar el sector energético y garantizar que la liberalización no conduzca a situaciones de abuso monopolístico.

La segunda directriz es una apuesta muy decidida por las energías renovables, especialmente la eólica, para maximizar el uso de recursos endógenos disponibles en nuestro Archipiélago y, de manera paralela, contribuir de manera muy significativa a reforzar nuestra seguridad en el aprovisionamiento de energía. Este plan, que ha sido tomado en consideración por el Gobierno de Canarias, debe ser asumido como una tarea colectiva. Próximamente será elevado al Parlamento para que éste valore y, eventualmente, ratifique el compromiso de nuestra comunidad para su puesta en marcha.

La guerra de Irak, que nunca debió empezar y que todos esperamos que concluya de inmediato y con las menores incidencias posibles sobre la ya muy castigada población de este país, debe ser contemplada como un aldabonazo en nuestra conciencia colectiva. Somos un pueblo en el que el acceso a la energía mediante un precio razonable es vital, no sólo para el transporte, el comercio o el turismo, sino para nuestra propia supervivencia. El PECAN es la respuesta del Gobierno de Canarias a las frecuentes crisis internacionales en las que la energía, especialmente el petróleo, juega un papel destacado.

* Viceconsejero de Desarrollo Industrial e Innovación Tecnológica del Gobierno de Canarias

WENCESLAO BERRIEL MARTÍNEZ *