Criterios

El laberinto de la Convención europea


4/may/03 21:29 PM
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LA CONVENCIÓN sobre el futuro de Europa está a punto de concluir. Antes de que termine el mes de junio, un proyecto de Tratado constitucional para la Unión Europea deberá haber sido aprobado, al objeto de que una Conferencia de representantes de los gobiernos apruebe el texto definitivo.

Pero, como suele ocurrir, después de más de un año de trabajo, los representantes de la Convención se enfrentan ahora, en los meses finales, con los temas centrales y más conflictivos: procedimiento de toma de decisiones en el Consejo y papel de su presidente; poderes y forma de elección de la Comisión; poderes del Parlamento; papel de los parlamentos nacionales en la construcción europea.

La presentación tardía, y a título personal, por el presidente de la Convención, Valéry Giscard d'Estaing, de estas propuestas, ha abierto la caja de los truenos en el seno de la Convención. Los representantes de los países grandes (Alemania, España, Francia, Italia y el Reino Unido) apoyan las propuestas de Giscard de un presidente del Consejo elegido para un período largo, de una Comisión elegida por el Consejo y de un Congreso permanente de parlamentarios nacionales. El Parlamento, la Comisión y los representantes de los países de menor población prefieren mantener la actual presidencia rotatoria del Consejo, defienden la elección de la Comisión por el Parlamento, y se oponen a un parlamento de parlamentos nacionales.

La apertura de estas discusiones de fondo a sólo dos meses del final previsto para la Convención hace temer que ésta concluya sin acuerdos definitivos. Si así fuere, quedaría para la Conferencia intergubernamental la solución de los problemas principales. Es imposible prever el resultado y el calendario de esa Conferencia, que coincidirá, además, con el proceso de ampliación de la Unión de 15 a 25 miembros.

*Diputado al Parlamento Europeo, PSOE