Criterios

CARTAS AL DIRECTOR


3/jun/03 21:32 PM
Edición impresa

Era un hermoso pez de los mares calientes, de un color verde intenso con reflejos dorados y una preciosa cola, que más parecía formada de plumas que de escamas. Era un bonito broche, que un pequeño niño miraba cada día, esperando que nadie se lo llevara del escaparate donde estaba, hasta que las monedas que reunía fueran suficientes para que él pudiese comprarlo y regalarlo a la suya el Día de la Madre.

Y así pasaba el tiempo mientras contaba las monedas todas las mañanas y miraba aquel bonito pez del escaparate cuantas veces salía del colegio. Hasta que un día consiguió tenerlo en sus manos. Y besar a su madre, y entregarle el regalo. Pero ella nunca supo de aquel gran desconsuelo que su hijo sentía, a lo largo del día, hasta que comprobaba que aún estaba allí.

Y pasó bastante tiempo sin saberlo, hasta que oyó, por boca de un hermano, la historia del regalo. Y al oírla sintió que nacía en su pecho un sentimiento de gratitud, que hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas de felicidad por el cariño de su hijo. Y le amó más que antes, ¡si es que se puede aumentar el amor que se tiene por un hijo!

Desde entonces, cuando mira al pez, ve en él todo el amor de su hijo y piensa que vale más que cualquier regalo.

Mariadela

Les escribo para protestar por la impresión que se da al público con noticias sobre el mal funcionamiento del servicio 112. Por motivos que no vienen al caso, he tenido y tengo que recurrir a sus servicios con frecuencia, y siempre me han atendido estupendamente fuera la hora que fuera, con enorme afabilidad y procurando buscar una solución a mis requerimientos.

José Antonio Francisco

Llevo dos meses en esta isla, soy venezolano y llegué tratando de buscar otro horizonte, debido a la crítica situación que atraviesa nuestro pobre país. Antes de venir me he planteado ir a los Estados Unidos, pero, debido a lo marcados que estamos allá, algunos compatriotas de esta isla me hicieron la sugerencia de que viniera a probar aquí. Pues bien, me he encontrado que los tinerfeños llaman a Venezuela "La Octava Isla". Ya la historia ustedes la saben, lo que me llama profundamente la atención es que aún cuando los tinerfeños consideran a Venezuela su se-gunda tierra, los venezolanos no podemos ni siquiera pasar por Extranjería sin ser maltratados de palabra. En mi caso, traje suficiente dinero como para montar un negocio y generar empleo; he solicitado todas las informaciones necesarias para ello; poseo N.I.E.; me he inscrito en la Seguridad Social; tengo la intención de adquirir un piso acá y, sin embargo, la posibilidad de permanecer como residente temporal se me ha negado. Con cada funcionario que me he entrevistado he tenido que tragar fuerte, pues somos mal vistos. He oído comentarios como "se nos va a hundir la isla".

Permítame comentarles que un grupo de venezolanos tienen la intención de formar un movimiento llamado "La Octava Estrella". Me invitaron a una reunión y no pude contenerme cuando vi que uno de los participantes hablaba tantas maravillas. De veras me molestó y lo interrumpí con el siguiente comentario: "¿En qué mundo paralelo están ustedes, o es que acaso no se dan cuenta de que las consideraciones que tienen Venezuela y los venezolanos con cualquier inmigrante no existen en otro lugar? ¿O es que ustedes no se han sentido pateados aquí, aun cuando el 90 o quizás el 99% de los canarios tiene un familiar o un conocido en Venezuela?

Consierando todos los argumentos que los mismos canarios me han expuesto, no entiendo por qué no existe algo de consideración por parte de las leyes para con algunos venezolanos, porque también tengo conocimiento de que algunos han venido sólo a joder. Sin embargo, si las autoridades plantearan ciertas políticas, como, por ejemplo, tener N.I.E., una cuenta bancaria, el compromiso de alguien que te dé cobijo en su casa, empadronarse, estar inscrito en la Seguridad Social..., algo que yo he llamado "vía de excepción"... sería distinto.

Ch.P.